¡ Para acabar con el verdadero terrorismo,
Hay que acabar con el imperialismo !

El 11 de septiembre muchas cosas cambiaron. Los ataques contra el pentágono y las torres gemelas en los que murieron miles de inocentes (muchos menos en el Pentágono), han dado pie a una “guerra contra el terrorismo” iniciada por el gobierno de Estados Unidos, al que le hacen barra todos los reaccionarios del planeta.

Pero luego del 11 de septiembre, muchas cosas siguieron iguales. No se sabe con certeza quien planeó y realizó los ataques a Nueva York y Washington, y tal vez nunca se sabrá. Pero eso no importa para los que iniciaron esta nueva guerra infinitamente injusta. Los ataques han servido para justificar la condena y el ataque a toda forma de oposición a los gobiernos que los imperialistas consideren legítimos y a los imperialistas mismos. De eso se trata la cosa. Y los medios de comunicación han sido y serán un arma decisiva en esta guerra.

Mucha gente cree en lo que se escribe en la prensa y se dice en la radio y la televisión. Pero el papel de los medios de comunicación es defender el sistema y pintar de negro a todo el que se le oponga. Es más, el papel de esos medios es clave en crear “terror”.

No es que la muerte “caída del cielo” como en Estados Unidos no cause terror entre los que se ven afectados. Hoy lo está viviendo el pueblo de Afganistán, y el pueblo de Irak lo ha vivido desde hace una década, así como el pueblo palestino lo ha padecido durante décadas. Pero a los millones de muertos que han dejado en los últimos años los bombardeos de las potencias imperialistas en Asia, Africa, y hasta en la misma Europa se les consideran “daños colaterales” y hasta “intervención humanitaria”. Y nos dicen que todo el mundo está de acuerdo. ¡Basura!

No podemos meter en un mismo saco a los gobiernos (y los medios de comunicación) con el pueblo, ni en estos países ni en los países imperialistas. La gran prensa no hace eco de las voces del pueblo en el mundo y hasta en el mismo Estados Unidos. Tras el inicio de los bombardeos a Afganistán, muchos miles de norteamericanos se manifestaron contra estos, llevando expresivas pancartas como “¡Destruir al imperialismo y no a Afganistán!” y haciendo afirmaciones como “Lo que pasó el 11 de septiembre es una consecuencia del afán del imperialismo de expandirse continuamente y conquistar otros países. Por eso está tan furiosa tanta gente”; “Esto no justifica lo que pasó, pero si lo explica”; o “No nos atacaron porque somos un faro de libertad. Nos atacaron porque tenemos puesta la bota encima de la garganta de los demás”. Es claro, no todo el mundo se traga el cuento.

La tal “guerra contra el terrorismo” al igual que la tal “guerra contra la droga” no son más que guerra contra el pueblo. No importa la alharaca de los medios de comunicación que son simples cotorras que repiten lo que sus amos necesitan que la gente crea. Pero los verdaderos terroristas son los imperialistas.

Los imperialistas entrenaron, apoyaron e impulsaron a Osama Bin Laden, al igual que en Colombia crearon las bandas paramilitares de las AUC. Han apoyado gobiernos corruptos y asesinos y han tumbado gobiernos que no son arrodillados por completo.  Subieron y apoyaron a asesinos como Pinochet en Chile, Somoza en Nicaragua y Fujimori-Montesinos en Perú. Crearon los escuadrones de la muerte en Centroamérica. Y subieron al poder a los mismo Talibán.

Hoy tratan de aterrorizarnos diciéndonos que los “terroristas” van a hacer ataques con armas químicas y biológicas. Pero la guerra química y biológica ya la han desatado los imperialistas contra los campesinos colombianos, y le llaman “guerra contra la droga”.

Así que ¿Quiénes son los verdaderos terroristas? Los imperialistas y su sistema de explotación global. Porque terrorismo también es negarle servicios médicos a los que lo necesitan. Porque terrorismo también es hacer morir de hambre y enfermedades curables a más de 40.000 niños cada día. Porque terrorismo también es mantener hoy a más de diez millones de colombianos en la indigencia.

La causa de los males que padece el pueblo es el sistema imperialista que se basa en la explotación y opresión de la inmensa mayoría trabajadora en provecho de una minoría parásita. Eso es lo que hay que acabar.

Muchos de los que nos oponemos al imperialismo hemos sentido la necesidad de organizarnos de manera más militante y empezar a combatir las mentiras de los defensores del sistema. Algunos llevan más allá su militancia en busca de una organización política verdaderamente revolucionaria que pueda cambiar todo esto, otros no llevan el compromiso hasta allá pero consideran que quedarse callados es ser cómplices de los crímenes del imperialismo. La necesidad de unirnos en esta lucha global contra los opresores globales, contra los terroristas globales, como los gobiernos imperialistas y el líder de esa pandilla, Bush, es una tarea urgente, no da espera. Metámosle a la lucha. A la lucha organizada.

¡El imperialismo es el problema, no la solución!
¡Fuera yanquis de Afganistán, de Colombia y de todo el Mundo!

Brigadas Antiimperialistas

Bogotá, 8 de noviembre de 2001
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