¡Fuera imperialistas y sionistas de Palestina!

Desde su creación en 1948, Israel ha sido un puesto de avanzada del imperialismo norteamericano en el Oriente Medio y se ha constituido en un perro de presa de los imperialistas para agredir a las naciones árabes y mantener el control de la región en su afán por ser la potencia número uno del planeta. La creación del Estado de Israel se hizo a costa de la invasión y el despojo de las tierras de los palestinos. Aplicando la violencia reaccionaria y el verdadero terrorismo, arrasaron centenares de pueblos, destruyeron la débil economía palestina y desplazaron a centenares de miles de palestinos. No lo hicieron solitos por ser unos superchachos, sino que lo hicieron con el apoyo de Estados Unidos y las Naciones Unidas, uno más de sus aparatos de dominación, que acababan de crear para darle forma al orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial imperialista.

Israel recibe la mayor ayuda militar de Estados Unidos, que llega anualmente a varios miles de millones de dólares, armas de alta tecnología, químicas, biológicas e incluso nucleares, y no es para que las tengan guardadas. Israel se ha seguido extendiendo con guerras de agresión y ha convertido a los poblados palestinos en verdaderos campos de concentración al más puro estilo nazi, controlados mediante los más crudos métodos terroristas.

La agresión actual, hace parte de una mayor escalada de guerras de agresión imperialista contra todos los pueblos del mundo por un mayor control de éstos. La supuesta guerra mundial contra el terrorismo no es otra cosa que “una guerra contra el pueblo”.

Estados Unidos necesita posicionarse con mayor firmeza en esa región (Medio Oriente y Golfo Pérsico), cuyo control significa controlar la mayor parte del petróleo del mundo, lo que a su vez significa tener más dominio sobre la economía mundial. Para ello requiere pacificarla ya sea mediante el garrote militar o estableciendo alianzas con los regímenes títeres que ha puesto en varios de los países árabes.

Los sionistas (israelíes) están matando a sangre fría a cientos de niños y jóvenes lanzapiedras, han demolido sus casas, escuelas, hospitales y templos. Están allanando casa por casa y llevándose cientos de detenidos que son vendados, esposados y marcados con números en varias partes del cuerpo.

Por supuesto que los palestinos no han agachado la cabeza, no se han entregado sin oponer resistencia. Han respondido de diferentes maneras según los diferentes enfoques que se tienen de las causas del problema y de la solución. Porque en Palestina, al igual que en cualquier otra parte, la población se divide en clases sociales, y si bien en casos como la agresión directa de otros países tienen un enemigo común, es claro que los intereses de la burguesía palestina difieren de los de las masas trabajadoras de ese pueblo. De la burguesía palestina sólo podrá esperarse capitulación o conciliación.

Apoyar al pueblo palestino en su justa resistencia a la agresión sionista-imperialista no implica apoyar a las clases dominantes palestinas ni a los fundamentalistas de Hamas, al igual que repudiar la agresión al pueblo afgano no implica ponerse de parte de Bin Laden y los talibanes.

Los medios de comunicación, quienes expresan el pensamiento de los opresores, están cumpliendo fielmente su papel de defender este sistema: tildan la lucha de los rebeldes palestinos como "terrorista", y los ataques israelíes como legítima defensa" o "represalias justificadas". Pero no todo el mundo se traga el cuento o no por mucho tiempo: por todo el planeta se han generado protestas contra la agresión sionista-imperialista y ¡hasta en el mismo ejército israelí! hay oposición a esta injusta guerra de agresión.

El imperialismo quiere hacernos creer que tiene todo bajo su control, que los oprimidos no podemos aspirar a una sociedad diferente, pero esto no es cierto, estos carniceros ya han sido derrotado, muchas veces, no olvidemos como un pueblo pequeño y con armas rudimentarias como Vietnam les propinó una gran paliza y humillación que no han podido olvidar. Los pisoteados del mundo somos más del 90% de la población, y en casi todos los rincones del planeta a diario las masas se levantan a rechazar este viejo orden.

Debemos tener muy presente que la causa de los males que padecen los pueblos del mundo es el sistema imperialista que vive a costa de la explotación y saqueo de la inmensa mayoría trabajadora en provecho de una minoría parásita. Eso es lo que hay que acabar.

Así como la brutal represión no ha logrado ni logrará quebrantar la moral del pueblo, la lucha del pueblo palestino no es un "asunto de ellos", como se empeñan en cacarear los imperialistas y sus segundones de todo tipo que pululan en nuestro medio. Muy por el contrario, es una lucha que tiene que ver con los oprimidos del resto del mundo y en particular de Colombia. Es urgente brindar nuestro apoyo activo a la justa lucha del pueblo palestino como parte de la más amplia, resuelta y profunda lucha contra el imperialismo.

¡Fuera yanquis de Palestina, Afganistán, Colombia y de todo el mundo!
¡El imperialismo es el problema, no es la solución!
¡Apoyar la justa lucha del pueblo palestino, desarrollando la más amplia, resuelta y profunda lucha antiimperialista!

Brigadas Antiimperialistas

abril de 2002
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