Discurso abril 26 de 2002
Mitin Antiimperialista en apoyo al pueblo Palestino

Estamos aquí para oponernos a una agresión más del imperialismo norteamericano y su perro guardián: los sionistas israelíes, contra Palestina. Pero especialmente para decirle al pueblo palestino que no está solo, que su lucha la sentimos como nuestra, que sus anhelos de un Estado democrático laico libre de toda injerencia imperialista, también son nuestros.

El 11 de septiembre, el gobierno norteamericano lanzó una ofensiva para reestructurar las relaciones de poder en gran parte del mundo, sobre todo las zonas ricas de petróleo del Medio Oriente y Asia Central. Bombardea e invade a Afganistán, moviliza tropas en toda la región, se prepara para invadir a Irak y ordena al ejército sionista de Sharon atacar brutalmente a los palestinos. Todo esto en medio de las "negociaciones de paz" en el Medio Oriente. Los preparativos de guerra vienen disfrazados de procesos de paz.

 La agresión actual, hace parte de una mayor escalada de guerras de agresión imperialista contra todos los pueblos del mundo por un mayor control de éstos. La supuesta guerra mundial contra el terrorismo no es otra cosa que una guerra contra el pueblo.

 Estados Unidos necesita posicionarse con mayor firmeza en esa región, para así controlar la mayor parte del petróleo del mundo, lo que a su vez significa tener más dominio sobre la economía mundial. Para ello requiere pacificarla ya sea mediante el garrote militar o estableciendo alianzas con los regímenes títeres que ha puesto en varios de los países árabes.

 Sentimos en carne propia lo que es vivir en un mundo dominado por el imperialismo, en donde enormes monopolios e instituciones financieras controlan las economías y sistemas políticos del mundo -y la vida de la gente-, no solamente en un país, sino en todo el planeta. Esa es la lógica del imperialismo.

 El mundo se encuentra dividido en un puñado de países imperialistas opresores y una mayoría de países oprimidos. Y es que cuando decimos imperialismo, hablamos de explotadores parasitarios que oprimen a miles de millones de personas, condenándolos a incalculable miseria. En el mundo 30 millones de personas mueren de hambre al año, y 40.000 niños mueren diariamente por hambre o falta de atención médica.

 El imperialismo significa guerra: guerra para reprimir la resistencia y la rebelión de los pueblos y guerra entre los estados imperialistas rivales por repartirse el mundo. Hasta en el último rincón del planeta ha extendido sus hilos.

 Por ello el imperialismo no es una política, el imperialismo es un sistema mundial de explotación. Alemania, Japón, Francia, Rusia, los llamados países socialdemócratas, y algunos otros países hacen parte de la contienda entre imperialistas por repartirse el mundo. Estados Unidos, es solo el jefe de la pandilla.

 Ni Estados Unidos, ni sus socios y rivales han resuelto ni van a resolver nunca los problemas del mundo... ellos no son la solución a nada, son el problema. No podemos esperar soluciones de nuestros verdugos. Esperar esto es condenar a los pueblos a la eterna esclavitud.

 La única libertad que nos permiten es la de pintar con hermosos colores las cadenas de la explotación.

 Los medios de comunicación, quienes expresan el pensamiento de los opresores, están cumpliendo fielmente su papel de defensores de este sistema: la lucha de los rebeldes palestinos contra la ocupación de sus tierras es llamada "terrorismo", y los devastadores ataques israelíes con tanques y misiles son "legítima defensa" o "represalias justificadas". Pero no todo el mundo se traga el cuento o no por mucho tiempo: por todo el planeta se han generado protestas contra la agresión sionista-imperialista y ¡hasta en el mismo ejército israelí! hay oposición a esta injusta guerra de agresión.

 Pero ¿Cómo es que Israel desarrolló una economía moderna, "Hizo florecer el desierto", mantiene tan alto nivel de vida y tiene un ejército que está considerado entre los cuatro más fuertes del mundo? la respuesta es: gracias al imperialismo. La potencia más poderosa del mundo, el imperialismo yanqui, apuntala, financia, arma y protege a Israel. Ellos reciben el apoyo de la clase dominante de Estados Unidos porque absolutamente todo lo que hacen está a su servicio. La creación del Estado de Israel se hizo a costa de la invasión y el despojo de las tierras de los palestinos. Palestina fue robada a punta de fusil.

 Israel recibe la mayor ayuda militar de Estados Unidos, que llega anualmente a varios miles de millones de dólares, armas de alta tecnología, químicas, biológicas e incluso nucleares, y no es para que las tengan guardadas. Israel se ha seguido extendiendo con guerras de agresión y ha convertido a los poblados palestinos en verdaderos campos de concentración al más puro estilo nazi, controlados mediante los más crudos métodos terroristas.

 Israel ha apuntalado a los reaccionarios más odiados como el gobierno del Apartheid en Sudáfrica, el dictador Mobutu en Zaire, armó a los contras en Nicaragua, entrenó escuadrones de la muerte en El Salvador y Guatemala, es decir, hacen parte del trabajo sucio que los "demócratas" yanquis no pueden hacer.

 Los sionistas (israelíes) están matando a sangre fría a cientos de niños y jóvenes lanzapiedras, han demolido sus casas, escuelas, hospitales y templos. Están allanando casa por casa y llevándose cientos de detenidos que son vendados, esposados y marcados con números en varias partes del cuerpo.

 La semana anterior en Jenin desaparecieron literalmente pueblos enteros con tanques y aplanadoras, e incluso impidieron el ingreso de sus mismos socios de las Naciones Unidas, que no pudieron ocultar ante el mundo que allí hubo una verdadera masacre.

 Pero los palestinos no han agachado la cabeza, no se han entregado sin oponer resistencia. Han respondido de diferentes maneras según los diferentes enfoques que se tienen de las causas del problema y de la solución. Porque en Palestina, la población también se divide en clases sociales, y si bien en casos como la agresión directa de otros países tienen un enemigo común, es claro que los intereses de la burguesía palestina difieren de los de las masas trabajadoras de ese pueblo. De la burguesía palestina sólo podrá esperarse capitulación o conciliación. Ellos llaman a aceptar la existencia de Israel, es decir, a aceptar la avanzada imperialista en la región.... a cambio de un mini-estado palestino, que incluso en algunos momentos han vuelto sus armas contra el pueblo.

 Apoyar al pueblo palestino en su justa resistencia a la agresión sionista-imperialista no implica apoyar a las clases dominantes palestinas ni a los fundamentalistas islámicos de Hamas.

 Los jóvenes palestinos dispuestos a dar su vida merecen una concepción revolucionaria que no solo les retorne su patria sino que les brinde una auténtica liberación.

 Lo que quiere Estados Unidos es la libertad de reestructurar el mundo a sus anchas y para ello requiere aplacar todo estallido de protesta y rebelión. Pero lo que ha encontrado en palestina es un pueblo que lucha por sus derechos, y que está ganando apoyo y provocando resistencia por todo el planeta.

 Pero el imperialismo y la opresión también significa que habrá revolución, que habrá esperanza. Hay una ley en la historia y los pueblos del mundo la han ratificado: Donde hay opresión hay resistencia. Desde aquí, donde el pueblo colombiano también ha sido ejemplo de combatividad, saludamos ese despertar de las luchas antiimperialistas y del heroico pueblo palestino que con su ejemplo nos enseña que jamas debemos rendirnos ante quienes nos oprimen.

 Un palestino en Jenin dijo: "No es una victoria para Israel... si matan tanta gente, la próxima generación luchará con más firmeza".

 Las nuevas generaciones que han y están llegando a la lucha política en este momento, les corresponde una gran responsabilidad histórica. Para estar a la altura de esta responsabilidad no parten de ceros, es urgente sacar lecciones de las luchas antiimperialistas del pasado, aprender de lo positivo y negativo de ellas y atrevernos y persistir, hoy que el imperialismo quiere una generación derrotada y sin futuro, debemos ser ejemplo de vanguardia en la lucha antiimperialista.

 Tenemos que oponernos no solo a las políticas de agresión imperialista contra cualquier pueblo del mundo, sino principalmente contra el imperialismo mismo.

 Así como la brutal represión no ha logrado ni logrará quebrantar la moral del pueblo, la lucha del pueblo palestino no es un "asunto de ellos", como se empeñan en cacarear los imperialistas y sus segundones de todo tipo que pululan en nuestro medio.

 Por todo el mundo está creciendo la solidaridad con el pueblo palestino. Hoy a pocos días del Primero de mayo, fecha histórica y simbólica para los oprimidos, la solidaridad de clase, de sentir como nuestra la opresión y ante todo la lucha de los pueblos está a la orden del día. El individualismo y chovinismo burgués dice: "preocupémonos por lo nuestro" o "eso es asunto de ellos" ... y eso exactamente es parte de lo que debemos rechazar... esa es la ideología del enemigo, la ideología de "sálvese quien pueda".

 Muy por el contrario, es una lucha que tiene que ver con los oprimidos del resto del mundo y en particular de Colombia. Es urgente brindar nuestro apoyo activo a la justa lucha del pueblo palestino como parte de la más amplia, resuelta y profunda lucha contra el imperialismo.

 Si bien con el pueblo palestino no compartimos el mismo idioma y nos separan miles de kilómetros y fronteras establecidas por los imperialistas, tenemos más en común con los pobres de Palestina, Turquía, India, o Estados Unidos que con los opresores de cada uno de estos países.

 Con ellos compartimos el mismo odio hacia la opresión imperialista y la esperanza y el deseo que late en nuestros corazones de construir una sociedad más justa, más racional, donde los pisoteados de hoy todo han de ser.

 ¡Fuera yanquis de Palestina, Afganistán, Colombia y de todo el mundo!
¡Fuera imperialistas y sionistas de Palestina! ¡Palestina Triunfará!

Brigadas Antiimperialistas

Bogotá, 26 de abril de 2002
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