¡Yankee go home!
¡Fuera Bush de Colombia!
"Tenemos que probar que no es posible disuadir ni derrotar a las fuerzas armadas estadounidenses. Si eso trae gran destrucción, debemos aceptarlo... Aunque Faluya quede hecho pedazos como Cartago, vale la pena".
-Ralph Peters, ex oficial del ejército yanqui y columnista, New York Post, 4 de noviembre. ó Fecha

Estamos viviendo momentos en los que se están decidiendo grandes cuestiones históricas, en los que están en juego fuerzas poderosas, y en los que puede haber muchos posibles resultados. Estos son momentos que exigen pensar claramente y exigen una resistencia urgente, masiva y creativa basada en la comprensión estratégica de lo que está en juego para las estructuras de Poder en los distintos países (imperialistas y dominados) y para el pueblo del mundo. Estos son momentos en los que el pueblo del país y del mundo (tanto de países dominados como de los países imperialistas, incluyendo Estados Unidos) necesita unirse y resistir contra los planes de guerra y represión contra los pueblos del mundo y necesita ser serio hacia derrotar esos planes. En buena parte se está decidiendo en Irak lo que puede hacer el imperialismo con los pueblos del mundo y lo que los pueblos del mundo no estamos dispuestos a dejarnos hacer. Lo que dejemos o impidamos hacer al imperialismo y a las clases dominantes de Colombia hoy definirá el escenario en el que se desarrollará la lucha de opresores contra oprimidos en las próximas décadas.

La visita de Bush a Colombia es la visita de un comandante en jefe de un ejército en guerra a uno de los campos de batalla, no es algo que esté por fuera de sus planes de dominación global. No enfrentamos una ofensiva solamente militar. Las clases dominantes de Estados Unidos también han invadido y agredido a su país y al mundo con una corriente ideológica completamente fascista, y hasta fundamentalista religiosa (no muy diferente de los fundamentalistas islámicos), imponiendo un modo de pensar, de vivir acorde con las necesidades de los opresores.

Las clases dominantes de Colombia, con el lacayo Uribe a la cabeza no se pueden lavar las manos sobre los crímenes del imperialismo también en otras partes del mundo. En la brutal invasión y ocupación de Irak dirigida por Bush, Uribe se alió incondicionalmente y por tanto tiene deudas de sangre por lo que ha pasado en Irak y en particular por lo que está pasando en Faluya. Para Bush, el aplastamiento de la resistencia en Irak hoy es un requisito para liberar la máquina de guerra yanqui lanzándola contra el mundo, incluido contra Colombia, donde su control económico y político busca apuntalarlo con el control militar más abierto. No es casual que hoy la embajada yanqui en Colombia sea la más grande del mundo en términos de "funcionarios" asignados, más de dos mil (!). El Plan Colombia - Plan Patriota hace parte de los plantes estratégicos de dominación imperialista.

Los criminales gobernantes imperialistas (encabezados por los yanquis), tratan de ahogar y reprimir todo desafío que se les haga en el mundo. Tachan toda resistencia como ilegítima, traicionera y "pro-terrorista". No escuchan ni escucharán al pueblo cuando usa sólo la palabra y no les importa lo que el pueblo quiere o necesita. Lejos de sentirse todo lo poderosos que son (por ahora), sienten que está en riesgo su dominación. Eso explica el que estén asumiendo enormes riesgos, gastando enormes recursos y enviando a muchos cientos de miles a matar y morir. Sus mentiras han quedado al desnudo. Sus crímenes ya sea en la cárcel de Abu Ghraib o en el campo de concentración de Guantánamo o en las casas y calles de Faluya, no han quedado ocultos por más de unos días. La insurgencia en Irak y la revolución en Nepal, aunque son diferentes niveles de resistencia, se han hecho más poderosas y se han desarrollado más rápido de lo que ellos esperaban.

No podemos dejar que los opresores desvíen nuestro descontento por los "canales normales" y lo apaguen haciendo creer al pueblo que ninguna opción distinta a un mundo imperialista es posible. Necesitamos comprender el gran peligro de sus planes y en particular todo su plan de guerra. Este enorme peligro y lo inmediato de él debe hacer que nos sintamos obligados a actuar y a llamar, animar y ayudar a movilizar a muchos otros a actuar. El pueblo de Colombia, y de todo el mundo necesita construir ahora y darle continuidad a las más poderosas oposición y resistencia de masas contra el criminal monstruo que se ha desatado. Es necesario y posible vencerlo.

Llamamos a unirse cada vez más a la resistencia popular, lo cual no significa aliarse con los intereses de todas las fuerzas que participan en ésta. El apoyo al pueblo de Irak que resiste contra el imperialismo no significa apoyar o ponerse a la cola de algunas fuerzas reaccionarias islámicas que participan en buena parte de la resistencia iraquí. Nuestro llamado a apoyar las diferentes manifestaciones de resistencia popular en Colombia y América Latina va unido a un llamado a elevarlas a una más amplia, profunda y resuelta lucha verdaderamente antiimperialista, a fortalecer la lucha verdaderamente revolucionaria.

¡La liberación popular no es terrorismo!
¡Se justifica la rebelión, se necesita la revolución!
¡Fuera yanquis de Colombia, de Irak, y de todo el mundo!
¡De norte a sur, de oriente a occidente, unir las luchas del pueblo!

noviembre 22 de 2004
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