¡LA POLICÍA ASESINÓ A NICOLÁS NEIRA!
¡EL PUEBLO RECLAMA JUSTICIA!

Este primero de mayo durante la tradicional marcha del día internacional de la clase obrera, en Bogotá, fue herido mortalmente el joven de 15 años Nicolás Neira por el Escuadrón Móvil de la Policía Antidisturbios (ESMAD). Además de él decenas de jóvenes del pueblo, sindicalistas y otras personas trabajadoras fueron golpeadas y detenidas, por el hecho de manifestarse contra la injusticia que el pueblo vive a diario.

Nicolás Neira finalmente murió el 6 de mayo producto de los golpes recibidos por los policías del ESMAD. No es un simple error de la policía, al contrario hace parte de la naturaleza asesina de las fuerzas policiales. Durante las marchas decenas de cámaras conectadas directamente a la policía observan a los manifestantes, esta información es analizada y así los oficiales a cargo determinan donde concentran a sus asesinos. Allí rodean y comienzan a provocar, golpear, filmar y por último detener directamente a todo aquel que se manifieste y si es necesario asesinar al que sea para sembrar terror dentro del pueblo.

No importa quien se manifieste: sea pacifista, anarquista, sindicalista, comunista revolucionario o simplemente un joven inconforme, las fuerzas represivas del Estado son violentas por naturaleza y están hechos para acallar e impedir la organización del pueblo para resistir y combatir a este sistema. Solo se necesita ser del pueblo para ser blanco de las balas criminales de la policía, del ejército y todas fuerzas armadas de este podrido orden.

La muerte de Nicolás se enmarca dentro del ataque que mantiene este sistema contra el pueblo y los jóvenes del pueblo en particular. A diario en los barrios populares los jóvenes del pueblo son hostigados, encarcelados y masacrados ya sea por parte de la policía, el ejército, los paramilitares o cualquiera de los cuerpos represivos del Estado. A diario decenas de personas son lanzadas a la indigencia y luego tratadas como basura por el Estado. Todos los días decenas de vendedores ambulantes son perseguidos y detenidos en diversos rincones del país. Miles de campesinos al año son expulsados de sus tierras por las fumigaciones, las acciones militares del ejército y grupos paramilitares y por la misma situación económica miserable a que los lleva la dominación económica del imperialismo. Centenares de campesinos desplazados y masacrados en los diversos rincones del país por parte de los grupos paramilitares al servicio de los grandes terratenientes y burgueses, grupos paramilitares formados y apoyados por la clase dominante y ahora legalizados, que al igual que el conjunto de las fuerzas armadas han sido formadas para controlar y oprimir a la inmensa mayoría.

Los medios de comunicación mienten a diario diciendo que las fuerzas armadas (en particular la policía) defienden al pueblo y por igual los derechos de todos los "ciudadanos". Esto es falso . La verdad es que los criminales del ESMAD, son asesinos especialmente entrenados para perseguir, detener y asesinar durante las marchas, concentraciones y manifestaciones a los sectores del pueblo que se opongan de una u otra manera al injusto sistema de opresión y explotación.

Las fuerzas armadas no son pueblo uniformado, al contrario son mercenarios al servicio de la clase dominante y el sistema en su conjunto, están hechos para defender el dominio de unos pocos sobre la inmensa mayoría, para reprimir y asesinar al pueblo. Los jóvenes del pueblo deben oponerse a ingresar a las fuerzas armadas, negarse a ser parte de la represión contra sus mismos hermanos de clase. Quien decide ser policía, soldado profesional, oficial, etc. se pone del lado de los opresores y como tal debe ser tratado. Todos los miembros de las fuerzas militares son entrenados en sus academias y en las calles en tratar como basura a la gente del pueblo, sus mentes son deformadas en creer que la gente del pueblo son criminales a los que es necesario enderezar a la fuerza.

La fuerzas represivas del Estado, las fuerzas militares, los organismos de inteligencia, y en general todas las instituciones estatales (sean armadas o no) sirven a la gran burguesía, los terratenientes e imperialistas. Todo el aparato Estatal esta hecho para ejercer una cruel dictadura de unos pocos sobre la inmensa mayoría. Definitivamente no son hechos aislados. Es un plan criminal que viene desde arriba, desde las clases dominantes: criminalizar a toda una nueva generación de gente del pueblo y es parte de la naturaleza del sistema. Su plan es erradicar de las mentes del pueblo y en especial de las nuevas generaciones cualquier idea de resistencia, cualquier esfuerzo organizado por oponerse a este sistema y toda su injusticia.

Qué ofrece este sistema a los jóvenes del pueblo: una vida de esclavitud asalariada, desempleo, miseria y pobreza, represión constante, una educación para esclavos y un sistema de salud miserable. Los trabajos dignos y estables que nos ofrecen a los jóvenes son: ser parte de sus fuerzas armadas represivas o de sus organismos de inteligencia. La ideología pasar por encima de todos cueste lo que cueste. A las nuevas generaciones el sistema busca ofrecerle lo mismo que le ha ofrecido al conjunto del pueblo durante décadas: una vida de opresión, de miseria y explotación.

Para una persona del pueblo vivir dentro de este sistema, es vivir en un estado de ira e inconformismo permanente. Y es un justo derecho del pueblo protestar de la manera que sea necesaria y contribuya a su liberación contra cada una de las injusticias que a diario se cometen contra los trabajadores y el pueblo en general: el desempleo, las masacres, la opresión, la represión y explotación. Es justo rebelarse contra la injusticia, es justo protestar, es un derecho que se gana protestando.

El pueblo debe ejercer su derecho a rebelarse, ya sea de forma pacifica o violenta. Las marchas deben convertirse en eventos de denuncia del sistema y no debemos permitir que las fuerzas represivas del Estado marchen a nuestro lado y vengan a detener y matar al que quieran. Al contrario, hay que salir a confrontarlas, a organizar la resistencia para golpearlas.

El pueblo tiene el derecho a resistir y a oponerse por los medios que considere convenientes contra este sistema criminal y a todas sus fuerzas represivas. Debemos resistir de diversas maneras: oponernos a que nuestros jóvenes hagan parte las fuerzas militares, impedir que nos encierren en nuestras casas, que pongan cámaras de vigilancia para controlarnos; no permitir que callen y criminalicen a las personas del pueblo que protestan.

Se requiere pasar de la resistencia espontánea a un resistencia organizada. A una resistencia organizada de los diversos sectores del pueblo dirigida contra el sistema. Unamos en su solo torrente de lucha todo brote de inconformismo y resistencia.

Para golpear al sistema, para arrancarlo de raíz se requiere tumbar a los opresores y su fuerza represiva, eso requiere la forma más elevada de lucha: una Revolución. Un cambio fundamental donde se les arrebata el poder a los burgueses, terratenientes e imperialistas y se instaura el poder del pueblo trabajador, de los obreros, campesinos y los sectores de la pequeña burguesía. Una revolución es un cambio fundamental donde se destruye todo el aparato estatal de las clases opresores y se construye un nuevo Estado que sirve a los intereses del pueblo trabajador, donde se construye una nueva economía y cultura al servicio del pueblo, se construye una nueva sociedad donde el pueblo rija su propio destino.

¡La policía asesinó a Nicolás Neira! ¡El pueblo reclama justicia!
¡Los policías son criminales al servicio de los opresores!
¡Contra la opresión y la injusticia: Es justo rebelarse!
¡No más vidas robadas! ¡Defendamos a nuestros jóvenes!
¡Se justifica la rebelión! ¡Se necesita la Revolución!

mayo de 2005
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