¡Por cierto que vivo en una época sombría!
El verbo anodino no es más que tontería.
. ¡Qué tiempos éstos, en que
Hablar de árboles es casi un crimen,
Pues implica el silencio de tantas fechorías!
—Bertold Brecht, A quienes nazcan después de nosotros.

¡Fuera Condolezza Rice!
Yankee go home! ¡Yanquis, fuera!

En estas últimas semanas han venido desfilando algunos de los más sobresalientes representantes del imperialismo yanqui: senadores del Partido Demócrata, el jefe del Estado Mayor Conjunto de EU (el almirante Michael Mullen), culminando esta semana con la visita de la Secretaria de Estado (y ex asesora de seguridad nacional), Condolezza Rice, quien aunque oficialmente esta vez viene más a promover el TLC, ha venido jugando un nefasto papel por todo el mundo en trazar la política de agresión y terror imperialista por donde pasa.

Esa visita no es casual. Vienen a apuntalar más, y a más largo plazo, a las clases dominantes colombianas encabezadas por su títere Álvaro Uribe, en un momento en que en torno al episodio de la liberación de Clara Rojas y Consuelo Gonzáles, entregadas por las Farc al gobierno de Chávez, y a la posterior declaración de éste de pedir a los imperialistas yanquis y europeos retirar de su lista de "terroristas" a las Farc y al Eln, el gobierno de Uribe ha aprovechado para poner de manera histriónica el grito en el cielo, y desatar una mayor ofensiva ideológica y política reaccionaria, movilizando todos sus recursos para contrarrestar la opinión creada por Chávez, y clamando por el apoyo a su política reaccionaria de la "seguridad democrática".

Tan poco casual es, que Roger Noriega, ex subsecretario de Estado de EU (y muy conectado todavía con la administración Bush), acaba de afirmar que el conflicto aquí "no es sólo contra Colombia sino contra EU" y les "pide" (¿exige?) a los colombianos, incluidos los militares, deponer el nacionalismo para dejar participar directamente al ejército yanqui en caso de u enfrentamiento militar con Venezuela (eltiempo.com 23-ene-2008).

Los más notorios dirigentes de las clases reaccionarias colombianas (junto con unos cuantos que están buscando acomodarse entre ellas) han utilizado todos los medios de manera desaforada para repartir dobles y mandobles por doquier, aplicando la etiqueta de "terrorista" no sólo a las guerrillas colombianas sino a todo el que se oponga a los sagrados designios uribistas, redefiniendo a su amaño lo que es el "terrorismo". Si cogemos una tras otra las definiciones que ellos dan, se les devuelven como un bumerang. Eso es como levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies. Históricamente las clases reaccionarias colombianas de la mano de los imperialistas, en su afán de acumular tierras, de explotar más, han buscado resolver (o atenuar) sus contradicciones con las masas campesinas y obreras recurriendo a todos los medios posibles, no sólo ideológicos y políticos, sino a través del abierto terror.

Para los que sufren de amnesia política, o para aquellos que no lo vivieron, es bueno recordar que estas mismas clases dominantes y el imperialismo asesinaron más de 300.000 campesinos durante la década de 1950 en lo que se conoce como la época de "La Violencia". Organizaron, armaron y movilizaron a los paramilitares de esos tiempos, apodados los "pájaros", para asesinar, degollar, violar, incendiar, desplazar, a millones de colombianos. En la segunda mitad del siglo recién finalizado, la doctrina antisubversiva yanqui entrenó a los militares latinoamericanos (de manera significativa a muchos militares y policías colombianos) en la formación y trabajo conjunto de paramilitares, enseñando técnicas de asesinatos selectivos, torturas y demás que a la vez que son utilizados descaradamente contra los acusados de "terrorismo" (o de tener ideas que apoyen a lo que califican de "terrorismo") hoy en Afganistán, Irak y Guantánamo por los yanquis y sus alumnos en estas tierras, son utilizados también para "despejar" tierras que necesitan para su desarrollo terrateniente o capitalista (las grandes fincas de Uribe y sus compinches ganaderos y narcoparamilitares y las plantaciones de palma aceitera han sido formadas así). Los narcoparamilitares legalizados por Uribe en sus inicios a través de las "Convivir" y hoy en proceso de legalización a través de su "ley de justicia y paz" son los principales causantes de desplazamiento de más de 4 millones de campesinos de los campos colombianos, mediante el terror de las motosierras. De esa manera controlan el Poder del Estado. Ha sido por medios represivos como las clases dominantes han extendido su dominio sobre las tierras, han sembrado los campos de fosas con miles de cadáveres de campesinos, y en las ciudades mantienen aterrorizadas a las masas por medio de la muerte y el desarraigo, con la protección de las autoridades y del Estado, han aumentado los cinturones de miseria en las ciudades creando legiones de desempleados e indigentes. El tratamiento para los problemas generados es igualmente a través de la brutalidad policial con los fascistas Esmad que acuden allí donde las masas libran luchas justas por sus derechos conculcados, etc.

El imperialismo y las clases dominantes colombianas han creado una sociedad en la que predomina el pragmatismo, la ley de la selva, el sálvese quien pueda, el "todo vale" (desde en su financiación hasta en la epistemología), dando lugar a lo que algunos llaman una "narcodemocracia", cultura de la que han bebido en cierta medida las Farc y sectores importantes del pueblo.

Tras el llamado a la "lucha contra el terrorismo" hay un llamado a la defensa del imperialismo y a la guerra contra las masas populares y todas sus formas organizativas

Así como los imperialistas yanquis y europeos saludan y apoyan a su cipayo, éste también ha venido apoyando a sus amos en sus correrías de muerte por todo el mundo. Las clases dominantes de Colombia no se pueden lavar las manos sobre los crímenes del imperialismo también en otras partes del mundo. En la brutal invasión y ocupación de Irak dirigida por Bush, el gobierno de Uribe se alió incondicionalmente, y le hizo eco a todo el sartal de mentiras de los imperialistas para justificar la invasión y ocupación de Irak. Por lo tanto, Uribe y sus vasallos tienen deudas de sangre por lo que ha pasado en Irak y puede pasar en Irán. Uribe ha sido cómplice y coautor del genocidio iraquí. Ha apoyado el bombardeo indiscriminado y genocida del imperialismo en Irak. Es culpable de la muerte de más de 700 mil iraquíes. Así como Bush, Rice, Rumsfeld, Blair, Aznar, también Uribe y sus secuaces son criminales de guerra. Es más, el lacayo Uribe, lamesuelas del imperialismo ha expresado reiteradamente que el imperialismo envíe su máquina de guerra a sembrar el dolor y la muerte en nuestro país. En los días de la invasión de Irak clamaba porque la máquina de guerra del imperialismo se diera una pasada por nuestro país. Esta misma semana dijo en Europa que "no habría inconvenientes en aceptar también una fuerza internacional si fuera necesario, porque la buena fe de nuestra política de seguridad es total" (bbcmundo.com, 21-ene-2008).

De hecho ya lo están haciendo. Son cientos de militares y paramilitares legales del imperialismo (mercenarios tildados de "contratistas" por la prensa) los que andan por ciudades y campos de Colombia "asesorando" a las fuerzas militares y combatiendo con ellas, para enfrentar a la guerrilla y proteger las inversiones de las multinacionales imperialistas y apuntalar política y militarmente a uno de sus más fieles lacayos y fortalecer su presencia, sobre todo cuando viene desarrollándose en la región un fuerte sentimiento antiyanqui. Uno de los propósitos del imperialismo es allanar el camino para el posible traslado a Colombia de su base de Manta, situada en la costa pacífica ecuatoriana, para así situarse mejor estratégicamente, entrar a practicar tierra arrasada con las guerrillas (y contra las masas campesinas) y ejercer el más férreo control de la Amazonia y de América Latina. El Plan Colombia, y los demás planes que se han ideado para la "guerra contra el terrorismo", son en realidad planes del imperialismo para el dominio de la región.

La visita a Colombia de esa cuerda de imperialistas es parte del fuerte respaldo al gobierno de Uribe, ya que, en palabras del almirante Michael Mullen, Washington y Bogotá mantienen "una relación vital para la región" (buscando en Uribe abiertamente un peón anti-Chavez). Es claro que en esta región el gobierno de Uribe es su principal aliado y esto es importante teniendo en cuenta que en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, el imperialismo teme perder en la contienda con otros imperialistas, y además el sentimiento antiimperialista de las masas ha venido cogiendo mucha fuerza. Al tener estos países gobiernos que no satisfacen al cien por ciento las necesidades del imperialismo norteamericano y de su llamada democracia, los consideran una amenaza y temen perder el control sobre lo que el sistema imperialista norteamericano ha considerado oprobiosamente su patio trasero.

La contradicción que se da en Colombia entre el gobierno de Uribe y las Farc es una contradicción muy aguda, pero no es la contradicción principal. Toda la alharaca contra las Farc oculta que la contradicción principal, y la que marca toda esta etapa del proceso de la sociedad colombiana, es la que enfrenta al régimen con las masas populares, y de hecho lo grueso de la política del Estado semifeudal y semicolonial es para explotar y oprimir más al pueblo. También trata de desviar la atención -y a esto le hacen el juego muchos que se dicen revolucionarios y otros que lo fueron pero se ONG-izaron- del hecho de que Colombia es una nación oprimida por el imperialismo, que el imperialismo interviene acá como le viene en gana, que son los imperialistas los que trazan la política interior y exterior, y que en última instancia es el imperialismo el que define. Como señalaba cínicamente Andrés Pastrana a comienzos de diciembre, el despeje del Caguán durante "su" gobierno para las conversaciones con las Farc, fue una exigencia (¡una orden!), de Estados Unidos directamente a través de Clinton.

Es llana hipocresía cuando todo el coro uribista llama a "rechazar" la intervención de Chávez en los asuntos internos, cuando ha sido larga la intervención del imperialismo en los asuntos internos y en el trazo de la política. Es claro como la luz del día que la dependencia económica conduce a la dependencia política e ideológica. La más que centenaria dependencia de Colombia del imperialismo ha formado en las clases dominantes una mentalidad de colonizados (que transmiten a toda la sociedad) que es expresión del régimen semifeudal y semicolonial. Toda la política diseñada de la "seguridad democrática", que apuntala el poder reaccionario, y favorece los intereses imperialistas, que crea seguridad para las inversiones de capitales, el intercambio desigual y el saqueo, apunta a controlar a la población, a sumirla en el más grande atraso ideológico, a la carencia de los más mínimos derechos democráticos, a la falta de salud, educación y bienestar para el pueblo.

Y esto también toca con el régimen de Chávez, quien en muchas ocasiones se declara como antiimperialista. De hecho en las naciones oprimidas surgen muchas veces vientos nacionalistas, como expresión de partidos y movimientos sociales descontentos con la dominación y opresión que ejerce el imperialismo. Pero es un antiimperialismo muy tibio, que no va al fondo del problema, y que por sus limitaciones no entra a resolver cabalmente el problema nacional, al no romper completamente las relaciones sociales que apuntalan al imperialismo y liberar completamente las fuerzas productivas y llevar a cabo un verdadero proceso de liberación nacional (el petróleo sigue encadenando la economía venezolana al imperialismo). Al no tener esto contemplado radicalmente en un programa revolucionario nacional y democrático, las clases y movimientos nacionalistas están limitadas y son poco consecuentes y terminan capitulando ante uno u otro imperialismo. La historia lo ha demostrado. Y esa es la situación de Chávez. Su visión burguesa del mundo no le permite ver más profundamente los problemas, y por lo tanto no puede conducir una lucha antiimperialista auténtica (como tampoco lo es la de las Farc, aunque no constituyen el blanco de la lucha del pueblo). Aunque sus declaraciones pueden permitir que en el seno del pueblo se pueda desarrollar un auténtico movimiento antiimperialista que trabaje por la democracia popular y la verdadera liberación nacional.

Frente a la ofensiva reaccionaria del imperialismo y la reacción, frente a la vocinglería jactanciosa y arrogante de los medios de comunicación, el pueblo colombiano y los demás pueblos de la región necesitan unirse y resistir los planes de guerra y represión del imperialismo, y necesitan unirse para derrotar los planes del imperialismo: el Plan Puebla-Panamá, el Plan Colombia (y sus planes "Patriota" y "Consolidación"). Cuando el imperialismo habla de paz es porque se está preparando para la guerra. El imperialismo significa guerra. Y frente al peligro de perder su poder o alguna parte de él, ante el desafío que se le haga por pequeño que sea, reacciona de la manera más violenta para controlar su poder. Y mientras más se profundiza su agonía, más pataletas arma. Hoy el imperialismo sigue empantanado en Irak. Y pretende invadir a Irán. La gira que recientemente hizo Bush por el Medio Oriente apunta a ir creando las condiciones para una posible invasión de Irán y una escalada militar en la región.

No se puede descartar una posible escalada militar del imperialismo en Colombia. El sur del país también es muy rico en recursos naturales, muy rico en petróleo, pero también muy rico en fuentes de agua, lo que también el imperialismo tiene en la mira. El pueblo tiene el derecho y la obligación de rebelarse contra el imperialismo y los reaccionarios. La resistencia popular en Colombia y América Latina deben elevarse a una más amplia, profunda y resuelta lucha verdaderamente antiimperialista y revolucionaria. El pueblo de Colombia -junto con los pueblos hermanos de los países oprimidos de América Latina y otras partes del mundo- tiene una gran tarea por delante: luchar por la liberación nacional, zafarse de las garras del imperialismo, aplastar a los reaccionarios y construir una sociedad verdaderamente democrática-popular.

¡Fuera yanquis de Colombia, de Irak, y de todo el mundo!¡Imperialistas no toquen a Irán!
¡Uribe, fascista, lacayo imperialista!
¡La liberación popular no es terrorismo! ¡Se justifica la rebelión, se necesita la revolución!
¡De norte a sur, de oriente a occidente, unir las luchas del pueblo!

Brigadas Antiimperialistas

Colombia - 24 de enero de 2008 -www.brigadasantiimperialistas.net
Volver