«La revolución no es. meramente un cambio de ciertas relaciones en una sociedad que sigue igual en lo fundamental. La revolución significa nada menos que derrotar y desmantelar el estado opresor existente, el que le sirve al sistema capitalista imperialista -y en particular los organismos de represión y violencia organizada, incluyendo las fuerzas armadas, la policía, las cortes, las prisiones, las burocracias y el poder administrativo- y el reemplazo de dichos organismos reaccionarios, esas concentraciones de coacción y violencia reaccionaria, por organismos revolucionarios de poder político y otras instituciones y estructuras de gobierno revolucionarias cuya base se ha forjado por medio del proceso de construir el movimiento para la revolución y luego la toma del poder. lo que. requeriría . el surgimiento de un pueblo revolucionario de millones y millones de personas, que cuente con la dirección de una vanguardia. y esté consciente de la necesidad del cambio revolucionario y esté resuelto a luchar por el mismo.» De Bob Avakian, Lo BAsico, 3:3
¡Lo que necesita el campo colombiano es una revolución!

El problema de la tierra en Colombia hace parte de un problema más global. El uso insostenible de recursos debido al violento afán de ganancias, plantea una gran amenaza para la humanidad y el planeta. Pero la rivalidad por el control de la producción y distribución de alimentos bajo el sistema capitalista impulsado por la ganancia continúa agudizándose, tomando nuevas formas y causando mayor miseria para el pueblo del mundo. El acaparamiento de tierras que se está dando en países del "tercer mundo" es parte de esta tendencia.

El acaparamiento de tierra significa que los agricultores (los campesinos pobres y los campesinos sin tierra principalmente) son despojados de sus medios de subsistencia. Significa que son expulsados a la fuerza de donde nacieron, vivieron y trabajaron por generaciones. Significa la destrucción de sus vidas y las vidas de sus hijos. Empujados a una situación en la que incluso aquellos suficientemente afortunados de encontrar trabajo, no tienen otra opción que aceptar trabajar bajo las más duras y difíciles condiciones, con salarios de hambre. Si son contratados por una plantación de propiedad extranjera en lo que antes fue su tierra, ahora producirían principalmente para la exportación, no para el pueblo de su país.

El cambio a la agricultura comercial o a la minería a gran escala es parte de un modelo de desarrollo desequilibrado en el que al pueblo se le quita la tierra y luego básicamente se le desecha. Si la inversión extranjera viene de potencias imperialistas u otros estados reaccionarios, usualmente esta lleva mayor dependencia al mercado mundial y sumisión al capital monopolista y sus instituciones como el FMI, el Banco Mundial, la ONU y ciertas ONG. Además una vez se enciende la "fiebre del oro", las compañías y los estados que no entren en el acaparamiento de tierra ahora se arriesgan a ser excluidos en el futuro, quedando en desventaja con aquellos que entraron primero.

El acaparamiento de tierras a gran escala y la creciente especulación financiera sobre los productos agrícolas interactúan para elevar los precios de los alimentos. Según la FAO los precios de los alimentos son hoy aproximadamente el doble que hace una década (casi una vez y media más si se ajustan a la inflación). En los últimos años, muchos proveedores de grano han comprado a otros, creando un monopolio cada vez más grande en el que un reducido número de compañías controla el mercado global de alimentos. Seis enormes compañías (ADM, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus, Glencore y Marubeni) controlan más del 75% del mercado de alimentos, y este proceso de monopolización continúa.

Esta consolidación es también una amenaza para los productores, porque los agricultores tienen que enfrentarse con pocos compradores y pueden tener que aceptar precios menores por sus cosechas. Al mismo tiempo, los agricultores dependen básicamente de las empresas comercializadoras de grano y de los monopolios químicos para sus semillas y fertilizantes, y tienen que pagar más para poder producir. Toda la cadena de arriba a abajo está cada vez más bajo el control directo del capital monopolista, del imperialismo. ¡Estos monopolios están en posición de decidir quiénes cultivan y quiénes no, quiénes comen y quiénes no y también quiénes cultivan qué!

No es cierto que el planeta no pueda alimentar a su población actual. A pesar del capitalismo y otras relaciones de explotación, la Tierra produce más de lo que la humanidad necesita, y tiene capacidad de producir mucho más. El problema es el modo capitalista de producción y su sistema de distribución (que en la inmensa mayoría de países semicolomiales como Colombia, se entremezcla con elementos semifeudales), que no pueden poner en primer lugar las necesidades de la gente y del planeta.

El capitalismo proclama que representa el punto final en el desarrollo humano. Pero mantiene una tremenda miseria y es un obstáculo para el tipo de desarrollo que el mundo realmente necesita. Esta es la razón por la que conseguir suficiente para comer, ni hablar de la posibilidad de comer saludablemente, es tan difícil para buena parte de la población mundial. El capitalismo no puede darle a la gente el derecho más básico: el derecho a comer. Al mismo tiempo, no es ilegal despedir gente, no es ilegal desalojar violentamente a millones de personas, acaparar su medio de subsistencia y forzador a la hambruna, porque todo esto es crucial para la dinámica de la acumulación capitalista. Es la realidad del "Comercio justo".

Este sistema, el capitalismo y la dominación del mundo por un puñado de países capitalistas monopolistas, no es el destino final de la humanidad sino una barrera para el avance a un mundo mejor. Con el fin de deshacernos del hambre y la justicia, debemos acabar con este sistema y nada menos. La estrechez de miras en muchas de las "soluciones" propuestas no hace más que servir a mantener la dominación imperialista, a que no haya una verdadera solución.

[Basado en el Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar del 25 de febrero de 2013]

Brigadas Antiimperialistas

agosto de 2013
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