¡Parar los crímenes de guerra de Israel en Gaza!

Desde el 8 de julio Israel ha estado golpeando duramente a casi dos millones de palestinos encerrados en la pequeña y densamente poblada Franja de Gaza. Tras miles de ataques de aviones de combate, helicópteros, misiles, tanques, barcos de guerra y drones, Israel escaló la masacre con una invasión terrestre desde el 17 de julio.

Israel ha dado explicaciones contradictorias de la causa inmediata y del alcance de la invasión —incluyendo que fue provocada por la incursión hacia territorio que Israel considera suyo de un pequeño grupo de combatientes palestinos a través de un túnel que no implicó ataques en Israel o contra israelíes. Pero independientemente de la explicación oficial, hay algo muy claro: La invasión terrestre ha escalado la muerte y destrucción en Gaza y es algo intencional.

La gente que vive en Gaza está literalmente atrapada en una pequeña área, impedida de viajar, de conseguir atención médica, de ir a estudiar por fuera de la Franja de Gaza, y de suplir las necesidades básicas. A medida que los tanques y vehículos artillados retumban a través de las calles de Gaza, decenas de miles de personas han sido obligadas a salir de sus hogares. Hasta hoy, a 12 días del inicio de los bombardeos y 3 días de la invasión terrestre israelí, los muertos palestinos son más de 450, casi cien de ellos niños. Miles más han sido heridos. Los pocos y limitados centros de atención no dan abasto.

La invasión israelí es contra toda la población de Gaza. Es un castigo colectivo. Constituye un crimen de guerra de terrible magnitud. Y a cada paso, Estados Unidos mantiene el apoyo militar, diplomático, financiero, y “moral” a estos crímenes.

El estado de Israel es producto de una limpieza étnica de la población palestina, como lo ha documentado muy bien el historiador israelí Ilan Pappé, quien sustenta seriamente que la política israelí hacia la Franja de Gaza debe ser vista como un “genocidio incremental”. A través de la “Nakba” (el término árabe para catástrofe) en 1948, a través de sucesivas y casi continuas guerras, aplicando el terror sobre los palestinos dentro de sus fronteras y por fuera, a través de permanentes ataques contra la cultura y la integridad y continuidad de la sociedad palestina, Israel —y detrás de éste Estados Unidos— ha continuado y ampliado la limpieza étnica durante décadas a un terrible costo para el pueblo palestino.

Desde su creación, Israel ha perpetrado enormes crímenes como sicario de los intereses del imperio estadounidense. Alrededor del mundo Israel ha servido para hacer el “trabajo sucio” para EEUU, incluyendo armar a Suráfrica durante la época del Apartheid, y jugar un papel clave en la represión de las rebeliones en Centroamérica mediante el genocidio, como la masacre de 200.000 indígenas en Guatemala a comienzos de los 80.

Durante décadas, la criminal “relación especial” entre EEUU e Israel ha sido clave para posibilitar a los gobernantes yanquis dominar un mundo de tugurios y talleres de explotación, racismo, opresión de la mujer, devastación del medio ambiente, etc.

Tras la última criminal masacre contra el pueblo palestino, en todo el mundo han estallado protestas. ¡Se necesitan más! No es momento de guardar silencio, sería un silencio cómplice que no se puede justificar con excusas de que “la situación es muy complicada”.

No, no lo es. Decir que esta masacre es muy complicada de calificar, o culpar a “ambas partes” porque Hamás es un grupo fundamentalista islámico que ha lanzado cohetes contra Israel, a la vez que se le resta peso a los elementos exponencialmente más claros de la masacre israelí en Gaza, constituye una inmoral lavada de manos. Es como si una mujer abofetea a un hombre que ha estado maltratándola, golpeándola, violándola, amenazando repetidamente con matarla, y esa mujer fuera acusada de haber causado cualquier ataque en respuesta de su abusador por haberlo abofeteado.

Aquí hay una cuestión fundamental sobre lo correcto y lo erróneo y sobre la verdad y la mentira. Hay que retar a todos a confrontar la realidad y luchar por parar el “genocidio incremental” y la permanente limpieza étnica que de manera extrema se está implementando ahora mismo contra el pueblo palestino en Gaza.

Consulte el Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar y el periódico Revolución (revcom.us). Este escrito está basado en estas fuentes.

20 de julio de 2014
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