Toda generación deja su sello en el mundo...
¿Cuál será el sello que ayudarás a dejar?

La vida universitaria debería ser para aprender sobre el mundo... para pasar de lo astronómico a lo mi­croscópico, para aprender de diferentes culturas y formas de arte, para estudiar filosofía e historia y pre­guntarse sobre el significado de las cosas y la verdad… para explorar las cosas de las que no te han contado y de zambullirte en el emocionante proceso de descubrir… para conocer a gente de diferentes partes y con diferentes puntos de vista… para desafiar al máximo las fronteras sociales y políticas y meterte en escenas diversas.

Se supone que debería ser un tiempo para ser parte de la rebelión contra todo lo malo… para declarar quién quieres ser y en qué clase de mundo quieres vivir… para ver al mundo tal y como verdaderamente es y para empezar a definirte en relación con esto.

Pero ingresas a la U en un momento clave… porque poderosas fuerzas quieren anular todo eso… porque descubrir cómo el pasado ha moldeado el presente, comprender cómo la vida actual afectará el futuro y ver cómo todo esto está entrelazado y cómo impactará a millones y millones de personas por todo el mundo es más importante ahora que probablemente en cualquier momento del pasado.

No dividiste la tierra con fronteras artificiales, sometiendo a pueblos enteros, desplazando a millones que dejaron familias y su tierra natal en una búsqueda desesperada de trabajo en esta economía globalizada ca­da vez más rapaz y feroz, en que todo se compra y se vende. Pero no puedes escapar al hecho de que la ro­pa que te pones, la comida que comes y los computadores que usas son producto de este sistema globalizado de explotación y saqueo capitalista.

No destruiste el hermoso paisaje del planeta ni quemaste los combustibles fósiles, contaminando con hu­mo tóxico, para alimentar la competencia a muerte de las corporaciones capitalistas… no decidiste destruir bosques y desplazar a pueblos indígenas y campesinos pobres para criar ganado y distribuir por todo el mundo la comida rápida cancerígena… tampoco decidiste que el gobierno y la gran prensa deben ridiculi­zar la preocupación por la extinción de especies y el derretimiento de los polos, pero estás heredando un mundo en peligro de desvanecer.

No fuiste el primero en consagrar la idea de que el único valor de la mujer era el de criar hijos o ayudarle al hombre, o en tratarla como trofeo sexual... no eres uno de los patriarcas que consagraron esas ideas en los textos sagrados de las religiones, pero vives en momentos en que ninguna mujer, en ningún rincón del mun­do, vive sin el temor y la realidad de la violación, el maltrato, el desprecio, la mutilación y la posesión...

No fuiste el que consagró el Uribato, su reestructuración fascista de la sociedad y su fundamentalismo oscurantista ha llevado y va a llevar más a esta sociedad en una dirección mucho más extrema, represiva y rapaz.

La verdad es que las circunstancias que enfrentas han sido moldeadas por fuerzas fuera de tu control. Sería fácil esconderte detrás de eso. Pero puedes asumir el reto de ser parte de transformarlas.

Vivimos en un mundo lleno de miseria, hambre y desigualdad producto del actual sistema capitalis­ta/imperialista, que se basa en la explotación y opresión de la mayoría por una minoría privilegiada, una minoría que controla los recursos y riquezas y que decide el rumbo de la sociedad.

El mantenimiento de este sistema de opresión solo es posible mediante la sistemática represión de todo tipo de resistencia y oposición por medio de amenazas y acciones (desapariciones y asesinatos) por parte de grupos paramilitares y de las fuerzas represivas del estado (militares y policías) que ejercen violencia siste­mática para someter al pueblo y evitar que surja una alternativa realmente radical que cuestione los cimien­tos del sistema. Así mismo, el control ideológico cumple la tarea de sembrar ignorancia, resignación y de­sesperanza, buscando evitar que la gente se organice y comprenda científicamente cómo funciona el mundo y cómo poder transformarlo.

El ataque a la ciencia y a la verdad ha alcanzado un nivel insoportable con la llegada del fascista Donald Trump a la presidencia en Estados Unidos (lo que tiene un impacto en todo el mundo), quien niega hechos tan contundentes como el cambio climático o la evolución biológica y populariza todo tipo de mentiras lla­mándoles "hechos alternativos" o «posverdad». Todo esto está ligado con la necesidad de la clase dominan­te de promover (imponer) una ideología para justificarse, legitimarse y a la vez deslegitimar o perseguir las ideas que de una u otra manera cuestionen las bases de este sistema. A través del control y manipulación de los medios de comunicación masivos, la religión, la educación y la cultura buscan homogeneizar y alienar a la gente para que no critique, no cuestione y normalice todas las cosas horribles y absurdas que genera el imperialismo.

Es por esto que los colegios y universidades que deberían ser centros de acceso al conocimiento científi­co, donde se aliente el debate y el pensamiento crítico, se han venido convirtiendo en cárceles en las que se instalan cámaras de "seguridad" y sistemas de control de acceso, donde se alienta a que estudiantes, profe­sores y empleados se conviertan en soplones que denuncian, atacan y bloquean todo tipo de manifestacio­nes y protestas justas (marchas, mítines, pintas, murales) tachándolas de dizque «terrorismo» o «vandalis­mo», y donde el cuerpo de celadores juega cada vez más el papel de policía política.

El actual no es el único mundo posible. Quienes estén cansados de todo lo que está ocurriendo hoy y an­helan vivir en un mundo radicalmente diferente, quienes defienden el carácter científico del conocimiento, quienes creen firmemente que el disentimiento y el pensamiento crítico son necesarios y vitales para el avance de la humanidad, deben empezar a oponerse abiertamente a la censura por la fuerza y organizarse para resistir fieramente contra el control totalitario sobre los centros educativos y sobre toda la sociedad.

El que algunos o muchos se acostumbren al control y la represión, sólo puede llevar a que las cosas em­peoren. Por eso es posible y necesario que la inconformidad de mucha gente con la situación política actual y la furia ante la creciente injusticia, aliente a un número creciente de personas no solo a resistir, sino tam­bién a reflexionar y debatir la cuestión de si las cosas tienen que ser así. Y urge luchar en función de una verdadera transformación revolucionaria.

La búsqueda de la verdad es un aspecto crucial de conocer y cambiar el mundo. La gente necesita y pue­de saber cómo funciona la sociedad y cómo se dan los cambios sociales. Puede conocer las diferentes esferas del conocimiento, la ciencia y el método científico. No tiene que aferrarse a la superstición, a la religión o a la tradición, las cuales oscurecen la realidad.

La universidad debe ser un lugar donde se profundiza el conocimiento de la naturaleza y de la sociedad, y donde muchos aprenden a pensar rigurosa y críticamente sobre el mundo en general... y a actuar en con­secuencia. Lo que sucede en "el mundo de las ideas" y en la universidad tiene una enorme influencia en la discusión y el debate de la sociedad. En la década de los 60, la agitación radical intelectual y las rebeliones en las universidades inspiraron cuestionamiento y protesta por toda la sociedad.

La universidad es parte del sistema social. Si miramos la administración de las universidades, vemos que la universidad está dominada por los mismos intereses que gobiernan la sociedad. Por medio de las univer­sidades, muchos jóvenes entran al mundo laboral y a la sociedad: a esta sociedad en particular, con sus valo­res y prioridades.

Pero en esta sociedad capitalista, la universidad es una de las pocas instituciones en las que la investiga­ción libre y el pensamiento crítico tienen un poco de iniciativa. Es una zona disputada: donde las corrientes intelectuales y movimientos políticos chocan con el statu quo político-intelectual... y donde hoy poderosas fuerzas quieren sofocar todo pensamiento crítico.

Piensa en lo que significará para la sociedad si logran eliminar la investigación y el cuestionamiento inte­lectuales, si reina un ambiente de intimidación en las artes, si imponen un régimen de verdades absolutistas y certezas incuestionables.

No les hagas caso a los cínicos y los sabiondos que te quieren bajar las miras. La historia demuestra que los soñadores y luchadores tienen la razón en cuanto a lo deseable, necesario y posible de un mundo de verdad diferente y mejor.

Esfuérzate por concretar tus más profundas y más elevadas aspiraciones al servicio de la humanidad, y sigue ESO hasta dónde te lleve. Haz todo eso a medida que trabajamos juntos para oponer resistencia y re­vocar los horrores crecientes, como la lucha que se está gestando para ver si las uni­versidades serán centros de pensamiento crítico y lucha o sitios de adoctrinamiento oscurantista.

Tu vida puede contar para algo... o para nada. El mundo tal como está es intolera­ble y pide justicia a gritos. No mires para otro lado.

¡Lucha por no ser esclavo de los libros sino amo del conocimiento! Toda generación deja su sello en el mundo. ¿Cuál será el sello que ayudarás a dejar?

Brigadas Antiimperialistas

Julio de 2018
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