El terremoto de Haití: "made in USA"
Por qué tenemos sangre en las manos
Ted Rall -yahoonews, 13-ene-2010

NUEVA YORK.- A medida que llegan los sombríos reportes del terremoto en Haití, los relatos de los medios de comunicación controlados por EEUU llevan todos la misma frase descriptiva: “Haití es el país más pobre en el hemisferio Occidental...”

Oh, me pregunto ¿cómo es que eso pasó?

Se pensaría que Haití sería un país adinerado. Después de todo, enriqueció a mucha gente.

¿Cómo es que Haití es tan pobre? ¿A pesar de un siglo de colonialismo, ocupación y apuntalamiento de dictadores corruptos por parte de EEUU? ¿Aunque la CIA llevó a cabo golpes de estado contra todos los presidentes democráticamente elegidos allí?

Ésta es una cuestión importante. Porque un terremoto no es simplemente un terremoto. Si el mismo temblor de 7,0 sacudiera a San Francisco no mataría a tanta gente como en Puerto Príncipe.

 “Viendo las fotografías, se ve como si las construcciones fueran de ladrillos huecos de cemento, y en una zona de sismicidad se requiere que haya varillas de metal que conecten los ladrillos de modo que se mantengan juntos cuándo son fuertemente sacudidos”, señala Sandy Steacey, director del Instituto de Investigaciones de Ciencia Ambiental de la Universidad de Ulster en Irlanda del Norte. “En un país rico con buenos códigos de sismicidad de obligatorio cumplimiento, habría algún daño, pero no tanto”.

Cuándo una pila de estos ladrillos le cae a alguien encima, las posibilidades de supervivencia son pocas. Incluso si milagrosamente sobrevives, un país pobre como Haití no tiene los equipos, la infraestructura de comunicaciones ni el personal de atención de emergencias para sacarte de los escombros a tiempo. Y si algún vecino consigue sacar a alguien, no hay las ambulancias para llevarle al hospital, ni médicos para atenderle una vez allí.

Los terremotos son acontecimientos aleatorios. No está predeterminado cuántas personas matan. En Haití, esta semana, no fue culpa de las placas tectónicas. Noventa y nueve por ciento de los muertos son atribuibles a la pobreza.

Así que la pregunta es pertinente. ¿Cómo es que Haití es tan pobre?

La historia comienza en 1910, cuándo el consorcio entre el Departamento de Estado y el National City Bank of New York (ahora llamado Citibank) compró el Banque Nacional d’Haïti —el único banco comercial de Haití a la vez que su tesorería— transfiriendo de hecho las deudas de Haití a los estadounidenses. Cinco años después, el presidente Woodrow Wilson mandó tropas estadounidenses para ocupar el país y controlar “nuestra” inversión.

Entre 1915 y 1934, los Marines estadounidenses impusieron una brutal ocupación militar, asesinado a los patriotas haitianos y desviando el 40% del PIB de Haití hacia los banqueros de EEUU. A los haitianos se les prohibió tener puestos en el gobierno. Los haitianos ambiciosos fueron encarrilados hacia el ejército títere, creando el marco para medio siglo de dictadura militar respaldada por EEUU.
EEUU mantuvo el control de las finanzas de Haití hasta 1947.

¿Entonces de qué se quejan los haitianos? Es cierto, les robamos el 40 por ciento de la riqueza nacional de Haití durante 32 años. Pero les dejamos quedarse con el 60 por ciento.

Llorones.

A pesar de haber sido exprimidos por los banqueros y generales estadounidenses, el desorden civil prevaleció hasta 1957, cuando la CIA instaló como presidente vitalicio a François “Papa Doc” Duvalier. Los brutales escuadrones paramilitares de pistoleros a sueldo de Duvalier, los Tonton Macoutes, asesinaron al menos 30.000 haitianos y empujaron al exilio a la gente con algo de educación. Pero veamos el vaso medio-lleno: ¡menos gente significa menos gente compitiendo por los mismos empleos!

Luego de la muerte de Papa Doc en 1971, la antorcha pasó a manos de su aún más disoluto hijo de 19 años, Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier. EEUU, que había enfriado a Papa Doc en sus últimos años, rápidamente recalentó a su cleptomaníaco y playboy heredero. Mientras EEUU le enviaba cantidades de armas y le entrenaba su ejército como un supuesto bastión anticomunista contra la Cuba de Castro, Baby Doc se robó entre 300 y 800 millones de dólares del tesoro nacional, según datos de Transparencia Internacional. Ese dinero fue puesto en cuentas personales en Suiza y otras partes.

Bajo la influencia de EEUU, Baby Doc virtualmente eliminó los aranceles a las importaciones de mercancías estadounidenses. Pronto Haití fue inundado con depredadoras importaciones agrícolas del dumping de firmas estadounidenses. Los cultivadores locales de arroz se arruinaron. Una nación que había sido agrícolamente autosostenible, colapsó. Las fincas eran abandonadas. Cientos de miles de campesinos migraron hacia las repletas barriadas de Puerto Príncipe.

La era Duvalier, 29 años en total, llegó a su fin en 1986 cuando el presidente Ronald Reagan les ordenó a las fuerzas estadounidenses sacar a toda prisa a Baby Doc hacia el exilio en Francia, salvándolo de un levantamiento popular.

Una vez más los haitianos tienen que agradecerles a los estadounidenses. El duvalierismo era “amor rudo”. Obligar a los haitianos a arreglárselas sin su tesoro nacional era nuestra simpática manera de animarlos a trabajar más duro, alzándolos de los cordones de los zapatos. O, en este caso, alzándolos de las chanclas.

Qué más da.

Desde entonces EEUU ha sido puro amor rudo. Depusimos dos veces al populista, popular y democráticamente elegido, presidente Jean-Bertrand Aristide. La segunda vez, en 2004, ¡incluso le dimos un tiquete gratis a la República Centroafricana! (Él dijo que la CIA lo secuestró, y eso qué). ¡Eh!, él necesitaba un descanso. Fue amable de nuestra parte apoyar un nuevo gobierno formado por un antiguo Tonton Macoutes.


Sin embargo, a pesar de todo lo que hemos hecho por Haití, ellos son todavía un estado fallido del cuarto mundo, y en la línea de falla.

Y, sin embargo, no los hemos abandonado. Compañías estadounidenses como Disney pagan generosos salarios de 28 centavos de dólar [un poco más de 500 pesos] la hora a los obreros de sus esclavizantes talleres de maquila.

¿Qué más quieren estos ingratos?

Sobre el autor: El caricaturista editorial y escritor Ted Rall recibió el primer premio en los Premios Robert F. Kennedy de Periodismo. En 1996 fue uno de los tres finalistas del Premio Pulitzer.

Fuente: http://news.yahoo.com/s/ucru/20100115/cm_ucru/thehaitianearthquakemadeinusa

Traducido por: Brigadas Antiimperialistas, Colombia

 

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