Los señores de la guerra están alistándose para atacar
¡Construir la resistencia ya!

Los tambores de guerra están sonando más y más fuerte. Bush y Blair dicen que no tienen más opción que atacar a Irak. “La inacción es más peligrosa que la acción”, alegan, porque el régimen de Saddam Hussein plantea un urgente peligro para sus vecinos y para el mundo. ¿Pero cuál es la verdadera situación?

Hace diez años los EE.UU. y sus aliados libraron un guerra masivamente destructiva contra Irak. Pulverizaron la infraestructura del país, destruyendo sus suministros de agua, sus hospitales, sus carreteras, sus centros de gobierno y buena parte de su fortaleza militar. En 42 días lanzaron sobre las ciudades, las industrias y el pueblo iraquíes el equivalente de más de 7½ bombas de las de Hiroshima. Desde entonces, las sanciones impuestas por los EE.UU. y sus aliados han estrangulado el país. La ONU informó en 1977 que más de 1.2 millones de iraquíes habían perdido la vida desde la Guerra del Golfo como resultado de la falta de medicinas. La mayoría de estos eran niños y ancianos.

El régimen iraquí hoy es una débil sombra de lo que fue. Su fuerza militar es mucho menor de lo que era. La razón tras la que está EE.UU. ahora no tiene nada que ver con los peligros que plantea Irak para sus vecinos o para el mundo, y tiene todo que ver con el imperio global que los EE.UU. esta decidido a labrar para sí.

La evidencia que Bush y Blair tienen de las “armas de destrucción masiva” de Irak es casi ninguna. Sin embargo entre menos evidencia tienen, más alto gritan, tratando de alarmar a la gente para que les apoye su demostración de poderío militar. Los protegeremos a ustedes, dicen ellos. Es el tipo de “protección” ofrecida por un padrino de la Mafia: ellos lo “protegen” a usted solamente para ellos poder exprimirlo más intensamente.

Y ¿qué tipo de trato aceptaría tal “protección” en primer lugar? ¿Por la esperanza de un poco más de seguridad, la gente en Occidente estaría preparada para ver a decenas de miles de civiles iraquíes inocentes ser asesinados desde los cielos? ¿No han sufrido ya demasiado? ¿Y ya no han visto el tipo de “cambio de régimen” que los EE.UU. tienen en mente en Afganistán, donde ellos han puesto en el poder al exejecutivo de petrolera norteamericana Karzai en coalición con los caudillos del norte –una cruel pandilla de violadores y torturadores de masas- y donde según todos los cálculos el número de civiles asesinados por la “guerra contra el terror” de EE.UU. ha sobrepasado el número de muertos en el World Trade Center? Pero los líderes no derramaron lágrimas por ellos el 11 de septiembre de este año. A esto es donde lleva el patrioterismo: sólo “nuestra” gente cuenta, sólo “nuestra” sangre es verdadera.

Esta oferta de protección de estos padrinos no es sólo dañina, es una ilusión. Porque es su sistema, su saqueo y pillaje de las naciones oprimidas del Tercer Mundo, el que es responsable en primer lugar por el cúmulo de ira y odio que está hirviendo contra los EE.UU., Inglaterra y las otras potencias imperialistas. Librar otra injusta guerra más sólo le echará más leña al fuego.

Por más de un siglo los EE.UU. y las otras potencias imperialistas han estado saqueando a las naciones del Tercer Mundo. Han llevado a cabo incontables guerras de invasión e innumerables asesinatos y golpes para instituir “cambios de régimen” y poner en el poder brutales dictadores para que cumplan sus órdenes y protejan los intereses de sus multinacionales (recuérdese a Mobutu en Zaire, el Shá en Irán, Pinochet en Chile, Marcos en Filipinas, para mencionar unos pocos). Ellos han llevado a cabo estas sangrientas hazañas bajo diferentes banderas: “la obligación del hombre blanco”, “la defensa del mundo libre”, “la defensa de la democracia”... y ahora “la guerra contra el terrorismo”. Pero cualquiera que sea la retórica, el objetivo ha sido el mismo: proteger los intereses de los ricos, los poderosos, la minoría, por encima de los pobres, los débiles, la mayoría.

Esta es la verdadera compulsión de la guerra contra Irak. Los EE.UU. están hoy alistándose para fortalecer su imperio y asegurar un control indiscutido en el mundo, con su perro faldero británico esperando ansiosamente lamer las migajas. Ellos están decididos a poner en escena un sanguinario despliegue de fuerza militar para intimidar a sus adversarios y posibles rivales. Ellos también están buscando el control sobre las reservas de energía tan vitales a la economía global. Irak tiene 112.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, las segundas en el mundo después de Arabia Saudita. El control de EE.UU. sobre éstas significaría mayor dominación sobre la economía mundial, y le daría un más firme control de la vena yugular petrolera de Europa y Japón, que son especialmente dependientes del petróleo del Golfo Pérsico. Este hecho es una fuente de fricción entre los EE.UU. y las principales potencias de Europa. Pero los EE.UU. les ha dicho abiertamente a las potencias europeas que si no se unen bajo el mando de EE.UU., no les quedará nada del botín que la guerra está diseñada a recoger. Todos los matones están maniobrando para asegurarse de que cortarán el mayor número de gargantas sin sufrir ellos la misma suerte. Por esto Francia y Alemania dicen que están “contra” esta guerra porque actualmente sólo les están ofreciendo tomar parte en la ocupación de Irak y no en el ataque e invasión iniciales.

Alguna gente mantiene la esperanza de que las Naciones Unidas podrían bloquear las movidas hacia la guerra. Pero ¿qué tanta fe puede ponerse en una institución que está ella misma dominada por las grandes potencias, cada una con su propia sanguinaria historia de amedrentamiento y opresión? Ya los EE.UU. han lanzado un ultimátum de que si no obtienen una resolución de la ONU en apoyo a su ataque a Irak, declararán a la ONU como “irrelevante” y atacarán de todas maneras. Y han combinado esta amenaza con la oferta de sobornos para tratar de forzar el acatamiento de sus planes de guerra por parte de las otras grandes potencias.

EE.UU. acusa a otros de amenazas y agresión, mientras planea la más agresiva guerra en décadas. Levanta el fantasma de las armas de destrucción masiva, mientras tiene el arsenal más mortífero que haya existido, y ya ha utilizado armas nucleares. Insiste en que inspectores de armamento vayan a todas partes, mientras se niega a permitirlos en su propio país. Habla de democracia, mientras quita los derechos democráticos en su propio país, amenaza a líderes elegidos que no le gustan, como Arafat y el venezolano Chávez, y apuntala dictadores que le gustan, como el paquistaní Musharraf y los jeques árabes.

El pueblo de Irak está una vez más en la mira de las grandes potencias mundiales. No podemos permitir que se convierta en más incontables “daños colaterales”. El Movimiento de Resistencia Popular Mundial en Europa llama al pueblo aquí a oponer resistencia a las amenazas y al patrioterismo de nuestros gobernantes, y a ponernos hombro a hombro con el pueblo de Irak en este momento crucial. No podemos esperar a que comiencen a caer las bombas.

Se necesita la resistencia ya.

Comité Provisional de Organización,
Movimiento de Resistencia Popular Mundial
wprm_co@hotmail.com - www.wprm.org

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