Revolución en Nepal:
¡Un nuevo mundo es posible!

Desde hace diez años se lleva a cabo en Nepal una lucha poco conocida aún que involucra a millones de personas y que está transformando ese país de la manera más espectacular posible. Nepal se está transformando de ser uno de los países más pobres y atrasados de la Tierra a estar a la vanguardia del cambio y el avance sociales en este planeta. ¡Una revolución popular está convirtiendo en historia al imperialismo en Nepal!

Durante más de un siglo la élite dominante en Nepal ha estado al servicio de los imperialistas británicos y yanquis y de los expansionistas indios para explotar a las masas y saquear los recursos naturales del país. Encabezados por un monarca feudal han reprimido violentamente la resistencia que obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales opusieron a la explotación y opresión. La vieja y podrida sociedad —una cárcel de diferentes nacionalidades y un infierno para las mujeres— ha sido protegida por las potencias extranjeras, el Estado reaccionario y su columna vertebral: el Ejército Real de Nepal y la policía.

En 1990 la monarquía fue obligada por el movimiento popular a echar atrás su poder absoluto y a reintroducir un sistema parlamentario multipartido con uno de los más amplios espectros de partidos políticos en el mundo. El pueblo nepalés esperaba que los pobres pudieran disponer de alimentación, agua potable y condiciones sanitarias adecuadas, que pudieran tener vivienda y luz eléctrica, así como educación y asistencia médica. Esperaban la abolición de la opresión de las mujeres y de castas; de la subordinación de las nacionalidades oprimidas; de la corrupción rampante, los sobornos, el nepotismo y el robo en todos los niveles del gobierno. Sin embargo, los muchos males de la vieja sociedad empezaron a empeorar, apagando con amargura los anhelos y esperanzas del pueblo.

En esta situación, el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) [PCN(M)] tomó la decisión de lanzar lo que los maoístas llaman una Guerra Popular. En febrero de 1996, iniciando con sólo un puñado de unidades organizadas y con unas pocas armas sencillas, algunas de ellas incluso artesanales —pero con el apoyo político de millones de personas— realizaron una serie de ataques por todo el país contra el viejo Estado combinados con otras acciones de masas en las cuales participaron miles de personas. El objetivo de estas luchas no fue presionar por sólo unas reformas o por alcanzar algún tipo de acuerdo para “compartir el poder”, sino ponerle fin a la dominación extranjera, arrancar de raíz las estructuras feudales que dominan la sociedad nepalesa en todos los niveles y transformar radicalmente las relaciones sociales en todas las esferas. El PCN (M) ha dicho que están liderando esta lucha considerándola parte de un proceso revolucionario mundial en el que ellos están tomando parte.

La Guerra Popular, que comenzó en febrero de 1996, ha avanzado desde entonces con una sorprendente rapidez. Hoy más del 80% del territorio de Nepal y la mayoría de sus habitantes viven en áreas bajo el control de la revolución, en tanto que el régimen monárquico ha quedado limitado sólo a ciudades y pueblos importantes. Se han establecido Bases de Apoyo revolucionarias en las que el verdadero Poder Popular se ha hecho realidad por primera vez en la historia de Nepal. En estas Bases de Apoyo el pueblo mismo ejerce colectivamente el poder político para transformar la sociedad en beneficio de la inmensa mayoría. En las Bases de Apoyo el pueblo está creando una nueva sociedad tomando los Comités Populares como piezas para su construcción. Los Comités Populares son elegidos por el pueblo y están unidos a nivel central en el Consejo Popular Revolucionario Unido (CPRU), que constituye el embrión de un nuevo Estado y representa el surgimiento del poder político popular a nivel de todo el país.

Con el establecimiento de las Bases de Apoyo revolucionarias en el campo, las nacionalidades oprimidas y las mujeres están ejerciendo una verdadera libertad y un verdadero poder; se está desarrollando una economía independiente; el odiado sistema de castas está siendo abolido, así que por primera vez en la historia del sur de Asia los “dalits” (“intocables”) están ganando una verdadera igualdad en la sociedad; se está acabando con el tráfico de mujeres, niños, drogas y también con la prostitución, con las golpizas a las esposas y con las dotes; la educación se ha vuelto gratuita para todos los niños y jóvenes; el pueblo goza de una completa protección contra los funcionarios corruptos del gobierno y los terratenientes feudales; y se está promoviendo una nueva cultura en la que la ciencia, la creatividad y el debate están reemplazando a la superstición, la ignorancia y la obediencia ciega.   Los contornos de un nuevo Nepal — y un nuevo mundo— se perfilan cada vez más.

El PCN(M) ha afirmado que la Guerra Popular ha entrado en su etapa final: la ofensiva estratégica. Sin embargo, la monarquía y sus padrinos imperialistas continúan lanzando ofensivas con el objetivo de hacer retroceder la revolución a una posición defensiva y finalmente derrotarla. El 1º de febrero de 2005, el rey Gyanendra reinstituyó la monarquía absoluta, suspendió todos los derechos, cerró decenas de periódicos y estaciones de radio, poniendo todos los medios de comunicación bajo la censura abierta y encarceló a más de mil activistas políticos —incluyendo ex ministros del gobierno. Las masacres de no combatientes, violaciones y torturas constituyen la principal táctica del Ejército Real de Nepal y sus “asesores” yanquis, israelíes e indios. Nepal es el país con mayor número de “desaparecidos”. El peligro de una abierta intervención militar extranjera es creciente —muy probablemente del ejército de India apoyado por los imperialistas yanquis y europeos.

Las Brigadas Antiimperialistas, como parte del Movimiento de Resistencia Popular Mundial (MRPM) consideran la Revolución en Nepal como la lucha más avanzada contra el imperialismo hoy en el mundo. La existencia de un auténtico Poder Popular allí tiene profundas implicaciones para la lucha de los pueblos contra el imperialismo en todo el mundo. La solidaridad internacional se convertirá en una frase sin sentido si el pueblo del mundo entero no se une para oponerse a la intervención extranjera en Nepal y apoyar los logros que la lucha popular ha alcanzado a costa de grandes sacrificios. La batalla que se perfila en Nepal indudablemente será una de las históricas luchas de la primera parte del siglo XXI ¡y es una lucha que debemos atrevernos a librar y esforzarnos por ganar!

En Colombia y América Latina se está organizando una gira de solidaridad (de febrero a abril) por parte del MRPM, sus organizaciones afiliadas y otros grupos e individuos, para ayudar a difundir las noticias de la revolución en Nepal, incluyendo informes de recientes noticias de las Bases de Apoyo y la Guerra Popular. Será una oportunidad única para conocer de primera mano, y analizar los verdaderos avances en Nepal y su significado para el pueblo de allí y de todo el mundo. Es igualmente una importante oportunidad de discutir sobre la lucha antiimperialista y revolucionaria en Colombia y América Latina en el siglo XXI. Llamamos a todos a apoyar, ayudar a construir y a participar del programa en su propio país y ciudad.

¡Celebremos el 10° aniversario de la revolución nepalesa!
¡Imperialistas y reaccionarios, no toquen a Nepal!
¡De norte a sur, de oriente a occidente, unir las luchas del pueblo!

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