21 de febrero de 2011
Egipto: Algunos antecedentes de la actual rebelión
Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar

Los siguientes son extractos de una entrevista del SNUMQG a Ray Bush, profesor de Estudios Africanos y Política de Desarrollo en la Escuela de Política y Estudios Internacionales de la Universidad de Leeds (Reino Unido). 

— ¿Podría decirles a nuestros lectores algo sobre la naturaleza de las fuerzas armadas egipcias, su papel en Egipto y la región, y su relación con EEUU y otras potencias occidentales? 

Hay mucha retórica acerca de que el ejército y los manifestantes están unidos. Es bien posible que los soldados rasos conozcan y comprendan la necesidad del cambio y se identifiquen fuertemente con los manifestantes. Sin embargo, el propio ejército está profunda e inextricablemente ligado al régimen de Mubarak y lo apuntala. Los 1.300 millones de dólares [de parte de EEUU cada año] principalmente han mantenido contentos a los militares con sus armas y tecnología, pero en realidad más los han mantenido tranquilos el comen en la mano de la acumulación de capital.

Han hecho esto por ser empresarios, industriales y administradores de bienes raíces. Los militares están involucrados en la producción de mercancías —desde tostadoras hasta centros comerciales y desarrollo de las tierras desérticas. Quizás se han vuelto impacientes con el declarado celo neoliberal de Gamal Mubarak [uno de los hijos del presidente Hosni Mubarak y hasta ahora elegido sucesor] y no quieren que herede la presidencia. No querían esto pues temían que el limitado neoliberalismo de Gamal limitaría el amiguismo en las andanzas económicas de los militares, y por tanto han visto una buena oportunidad para cortarles las alas a Gamal y a los que le han dado vueltas a la idea de una privatización que podría socavar sus “inequitativas” intervenciones económicas. El asunto es que los militares son parte de la médula del régimen y del sistema económico que lo sustenta y estas cuestiones deberán ser resueltas en cualquier acuerdo de transición.

— Parece que la revuelta contra el régimen de Mubarak ha ganado el apoyo de amplias capas de la sociedad egipcia. ¿A qué crees que se deba esto?

Hay tres razones por las cuales ha sucedido esto. La primera son los ataques estructurales a largo plazo al nivel de vida de los pobres que han sido impulsados por la reforma económica desde 1991, y que se iniciaron en 1987 en el campo. A pesar de los niveles sostenidos de crecimiento económico no ha habido ningún “chorreo” que alivie la pobreza. Alrededor del 40 por ciento de la población vive con menos de 2 dólares por día (pero algunos han dicho que hoy día el 80 por ciento vive con menos de 2 dólares, lo que haría al los egipcios más pobres que los zimbabuenses).

A mediano plazo está el recrudecimiento del inconformismo de la clase obrera (y de los campesinos). Desde mediados de 2000, entre 1998 y 2010 hubo más de 2.000 acciones de colectivos de trabajadores —impulsadas por sindicatos no oficiales—, especialmente después del gobierno “liberalizador” del [primer ministro Ahmed] Nazif de 2004.

Y por último los participantes en las manifestaciones callejeras, el increíble sacrificio de los egipcios asesinados por las fuerzas de seguridad en los primeros días de la protesta, muchos reunidos para rebelarse señalando como culpables a las fuerzas de seguridad de matar a Khalid Said asesinado el 6 de junio de 2010 [cuando fue sacado de un café Internet y golpeado hasta la muerte].

— ¿Podría decirnos algo sobre la forma en que el imperialismo occidental ha moldeado la sociedad egipcia, y en particular la economía? He oído en la BBC que Egipto es ahora el mayor importador mundial de trigo, ¿cómo se llegó a esto en el país que tiene el fértil delta del Nilo?

El imperialismo siempre ha estado ansioso por garantizar que el Canal del Suez y los vínculos con Israel sean estables. Además, la enorme fuerza laboral es una fuente potencialmente grande de mano de obra barata. [Los trabajadores egipcios en el extranjero] han sido cruciales en diferentes momentos en el desarrollo de los sectores industrial y petrolero en toda la región.

El subdesarrollo de la agricultura egipcia tiene que ver con las décadas de empobrecimiento y abandono y, desde la ley 96 de 1992, con los cambios en la tenencia de la tierra de los aparceros a quienes Nasser les había dado derechos a perpetuidad sobre la tierra. 

Las luchas del campesinado han estado en gran parte indocumentadas y minimizadas, sin embargo la violencia rural es sistémica y es aplicada sistemáticamente a los disidentes. Entre 1998 y 2000 hubo más de 100 muertos y en 2010 sólo entre enero y mayo hubo 116 muertos en los conflictos rurales. Los conflictos rurales se relacionan con las luchas por el acceso a la tierra y también con conflictos de linderos y luchas por el riego.

Después de la ley 96 de 1992, toda la propiedad de la tierra fue politizada de una manera sin precedentes desde 1952 y en muchos lugares han regresado los familiares de los propietarios desposeídos por Nasser, para reclamar la devolución de las tierras que según ellos es “su tierra”. Esto ha llevado a batallas legales, y a batallas con la policía y con matones contratados por las viejas élites terratenientes. [Estos intentos de las viejas élites terratenientes] han encontrado oposición en las aldeas, por parte de mujeres que desafían la autoridad y por el apoyo de intelectuales de la ciudad a la resistencia de los campesinos.

No se puede ignorar que Egipto es un estado poderoso. Uno de cada cuatro árabes es egipcio y lo que sucede allí generará manifestaciones y otras repercusiones en todo el Medio Oriente. El problema que tiene Occidente es que ven la necesidad de establecer una transición “estable” pero sin que se vean como los que determinan el resultado de esa transición. Son claves aquí los vínculos de Occidente con [el vicepresidente de Mubarak y ahora jefe de facto del estado, Omar] Suleimán, ya que él está implicado en vinculaciones con los organismos de seguridad estadounidense durante muchos años. 

 

Correcciones
En nuestro servicio noticioso del 14 de febrero de 2011 sobre Egipto, incorrectamente nos referimos al jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU Mike Mullen como general. Es almirante.
Sobre el estado de emergencia en Egipto, incorrectamente dijimos que comenzó tras el derrocamiento de la monarquía en 1952. Ha estado vigente desde 1967, con una interrupción de 18 meses en 1980-81.

La “teoría del chorreo” preconiza que hay que dar toda clase de privilegios y favores a los más ricos, haciéndolos aun más ricos, para que en el futuro algo de su riqueza les chorree a los más pobres. (es.wikipedia.org)

 

Volver