Gaza y toda Palestina aún necesitan la liberación
Boletín - 27 de Agosto de 2014

El bombardeo de Israel a Gaza ha terminado con la firma de un acuerdo de un cese el fuego indefinido con Hamás, la Yihad Islámica, y la Autoridad Palestina. Nadie puede lamentar cualquier interrupción a los sanguinarios ataques de Israel que han matado a unas 2.2oo personas en tres semanas, de las cuales unas 500 eran niños. Pero la sangre que se ha derramado exige que los resultados se miren objetivamente desde el punto de vista de lo que se necesitará para liberar a Palestina.

Hamás ha celebrado este cese el fuego como un triunfo, y lo mismo han hecho muchos partidarios de la causa palestina en el extranjero. Al parecer Israel no logró sus objetivos inmediatos en esta campaña, especialmente la destrucción de Hamás, y en gran medida el ambiente en Israel está más sombrío que en Gaza. ¿Pero qué ha cambiado realmente?

Después de todo, el acuerdo es una repetición de los anteriores acuerdos israelíes, en 2012 y al final de las anteriores campañas contra Gaza: los pescadores palestinos podrán pescar en las aguas costeras a menos de 10 km de la costa de Gaza, e Israel promete permitir que se filtren algunas provisiones humanitarias y materiales de construcción, limitados y aún no especificados, por los cruces fronterizos que controla. Pero no se ha levantado el bloqueo a Gaza.

Como para recalcar este punto, justo antes de firmar el cese el fuego, Israel bombardeó la única puerta de Gaza que no controla, en Rafá, en la frontera egipcia. Aunque el cruce fronterizo no estaba totalmente destruido, no va a ninguna parte diferente a Egipto. Como patrocinador oficial del cese el fuego, el régimen militar egipcio financiado por Estados Unidos seguramente hará todo lo posible para básicamente hacer cumplir el bloqueo israelí a Gaza.

El muro israelí de segregación todavía rodea gran parte de Cisjordania, que sigue estando bajo ocupación. Los asentamientos se mantienen y a los colonos israelíes se les seguirá permitiendo quemar los olivares palestinos y linchar a sus vecinos palestinos. Dentro de las fronteras formales del mismo Israel, incluyendo Jerusalén, el Estado de Israel nunca antes ha sido más brutal que hoy hacia los palestinos.

Para los palestinos la situación es insoportable. ¿Cómo podría el último cese el fuego cambiar esto?

Hasta ahora el resultado puede ser visto por Hamás como una especie de triunfo en términos de lograr sus propias metas, porque su meta es un régimen religioso y no la liberación nacional de Palestina, mucho menos una sociedad nueva y liberadora. Pero incluso a este respecto sería un gran error subestimar la saña y la sed de venganza de Israel bajo el pretexto totalmente injustificado de “defensa propia”, que solo puede significar “defensa” de la opresión de un pueblo.

Muy probablemente para Hamás, y explícitamente en el pensamiento de algunos partidarios de la causa palestina, la razón subyacente para considerar el cese el fuego como un triunfo está en la idea de que las masacres de Israel han producido “un cambio en la opinión pública” que obligaría a Estados Unidos y a la Unión Europea a cambiar sus políticas hacia Israel.

En un artículo en el excelente sitio web multilingüe Jadaliyya.com, su coeditor Mouin Rabbani escribió, “Si como resultado de esta crisis Estados Unidos responde con una renovada iniciativa diplomática, es improbable que sea tan tolerante con Israel como en años anteriores. Si decide no involucrarse —y quizás reducir su abrazo protector a Israel mientras Netanyahu siga como primer ministro— la perspectiva de que los palestinos y otros traten de llenar el vacío con una agenda que busque ponerle fin a la ocupación es más grande que en cualquier otro momento después de los acuerdos de Oslo de 1993. La posibilidad de que este gobierno israelí pueda evitar tales situaciones con una iniciativa diplomática que goce de importante respaldo internacional es nula”. (Publicado el 26 de agosto).

El problema con esta conclusión unilateral es éste: EEUU y sus aliados tienen que tener en cuenta la opinión pública en su respaldo a Israel, pero no dejarán ni pueden dejar de proteger a Israel. Toda concesión que presionen a Israel a hacer será para garantizar la supervivencia del Estado sionista. La actual situación en el Medio Oriente hace que Israel sea incluso más central a su dominación regional. Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania no van a renunciar a Israel solo por los “cambios en la opinión pública”.

Además, es inconcebible que Israel no trate de usar su fuerza militar para imponer su dominación sobre los palestinos. La razón es que la existencia de Israel como un “Estado judío” depende del aplastamiento de los derechos y las vidas de los palestinos que fueron expulsados de sus casas y su territorio nacional.

De hecho, en las décadas desde que EEUU agenciara los acuerdos de Oslo, Israel ha hecho pocas concesiones a los palestinos, si es que ha hecho alguna. Cada vez que la Autoridad Palestina ha hecho concesiones, Israel ha dado la espalda y los ha humillado más. En cuanto a Hamás, sus métodos de guerra reflejan sus metas de guerra —presionar a Israel y forzarlo a aceptar el régimen de Hamás.

En cuanto a Estados Unidos, si bien tiene algunas diferencias tácticas con Netanyahu basadas en intereses estadounidenses regionales más amplios, poder respaldar a Israel incondicionalmente y a la vez “distanciarse” hipócritamente del gobierno israelí ha funcionado hasta ahora.

Estados Unidos y sus aliados nunca ayudarán al pueblo palestino en ninguna forma real, y no entender eso solo puede perjudicar la causa palestina.

Sí, la “opinión pública” es sumamente importante, en especial si eso significa que más y más gente de todo el mundo asume una actitud de total oposición a Israel y lo que simboliza, y empieza a “conectar los puntos” entre sus crímenes y todos los crímenes cometidos por el sistema capitalista-imperialista en cada país y contra el mismo planeta. En aunar apoyo para Palestina, incluyendo las exigencias de levantar el bloqueo a Gaza, la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel y otras formas, una plena comprensión de la naturaleza del problema solo puede fortalecer la lucha.

 

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