Anexionar territorios y cortar cabezas - ¿Cuáles son, en realidad, los valores de Occidente?
Boletín - 8 de septiembre de 2014

El presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro británico David Cameron han utilizado los eventos en Ucrania y la decapitación de dos rehenes por el Estado Islámico (EI, Da’ash) para mostrarse como luchadores por ciertos principios morales y no como depredadores que combaten a otros depredadores.

¿Qué valores realmente representan Estados Unidos, Reino Unido y otras potencias imperialistas? ¿Qué diferencia de sus enemigos a estos dos hombres, sus gobiernos y los países que representan?

¿Cuándo está mal la anexión?

En la cumbre de la OTAN en septiembre en Gales, Obama criticó duramente la “incursión” de Rusia en Ucrania como “inaceptable”. Cameron denunció la “agresión” rusa. El secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen le hizo un llamado a Rusia a “acabar con su autodeclarada e ilegal anexión de Crimea”.

¿Entonces por qué es “aceptable” que Estados Unidos y Reino Unido hayan invadido y ocupado Irak? ¿O que estas dos potencias más la OTAN hayan invadido Afganistán, al cual han ocupado hasta el día de hoy? ¿O el haber enviado sus fuerzas aéreas y sus fuerzas especiales a derrocar al régimen en Libia? ¿Acaso estos no son crímenes de guerra cuyas desastrosas consecuencias —desde el punto de vista de los intereses de la humanidad— se siguen intensificando?

En cuanto a la “anexión”, ¿qué sería de Estados Unidos y Reino Unido sin ella? Reino Unido anexionó a Irlanda y todavía ocupa Irlanda del Norte. Después de una “incursión” estadounidense por su frontera norte, en un acto de “anexión autodeclarada” le robaron a México gran parte de lo que hoy es el occidente de EEUU. Después EEUU invadió y se apoderó de las Filipinas y Cuba, y finalmente anexionó a Guam y Puerto Rico.
Luego de lograr todo esto durante el periodo de su “construcción de nación”, Estados Unidos y Reino Unido aceptaron otras anexiones reaccionarias cuando se ajustaba a sus intereses —por ejemplo, la anexión de Timor por Indonesia y la anexión de Sahara occidental por Marruecos. Esos apoderamientos ilegales fueron condenados por la ONU, pero no hubo amenazas de la OTAN ni sanciones de la “comunidad internacional” contra quienes los perpetraron, porque estos regímenes eran importantes para la dominación del mundo por Occidente. ¿Por qué aplican a Rusia un rasero diferente, si no es por ser un rival?

Y por supuesto, cuando se trata de anexiones e incursiones ¿qué hay de Israel? La ONU declaró que la anexión en 1968 de Jerusalén y los Altos del Golán por Israel era ilegal, y el gobierno estadounidense estuvo de acuerdo, pero si fuera cierto que, como Obama le advierte a Rusia, tales “acciones tienen consecuencias” ¿dónde están las consecuencias para Israel?

Justo después del reciente cese el fuego en Gaza (que Israel también anexionó y ocupó, y que sigue tratando como un territorio conquistado en donde tiene la última palabra —¡al estilo Putin!) el gobierno israelí anunció la apropiación de 400 hectáreas en Cisjordania, al sur de Belén. Diez familias palestinas viven en esta tierra, cubierta con sus olivares. El departamento de Estado de EEUU dijo: “desde hace tiempo hemos dejado en claro nuestra oposición a la continua actividad de ocupación”.

Pero ¿cuáles son las “consecuencias”, por ejemplo las sanciones? Obama prometió que no habrá recortes en la ayuda militar a Israel, y el Congreso ya ha aprobado su solicitud de 3.100 millones de dólares para 2015.

¿Cuándo se le debe llamar atrocidad a una atrocidad?

“Está es una matanza bárbara y despreciable”, bramó Cameron sobre la decapitación del periodista independiente estadounidense, James Foley. “Ningún dios justo respaldaría lo que ellos hicieron ayer, y lo que hacen todos los días”, dijo Obama, enfrentando el fundamentalismo religioso con una promesa de venganza planteada en términos religiosos.

Pero parece que lo malo de decapitar gente depende de quien lo haga.

Durante el tiempo que Foley fue tenido como rehén, desde su captura en noviembre de 2012 hasta su asesinato en agosto, Arabia Saudita decapitó a 113 personas, incluyendo 17 personas en las dos semanas anteriores a la muerte de Foley. (Esto fue señalado en primer lugar por el sitio web Private Eye utilizando estadísticas de Amnistía Internacional). Los delitos castigados con la pena capital en Arabia Saudita incluyen robo a mano armada, adulterio, apostasía, violación, brujería y hechicería y sedición.

¿Dónde están las “consecuencias”? Cuando Obama se reunió por tercera vez con el rey de Arabia Saudita Abdulá en marzo pasado, discutieron sobre Irán y Siria. Es de suponer que Obama no le dijo al monarca medieval que su dios es injusto. “Nuestros objetivos estratégicos están mucho más alineados que en divergencia”, fue todo lo que un funcionario estadounidense le dijo al New York Times sobre el contenido de esa conversación. En 2010 el gobierno de Obama le vendió a Abdulá el cargamento de armas más grande de todos los tiempos (por un valor de 60.000 millones de dólares).

Arabia Saudita le proporcionó una fachada islamista a la primera invasión de EEUU a Irak, y Obama necesita el respaldo de esos corta-cabezas (y los del Ejército de Liberación Sirio, la “oposición moderada” favorita de Occidente que también decapita prisioneros) para su coalición contra el Estado Islámico.

Estados Unidos no necesita cortar cabezas con espadas. Tiene drones y otras aeronaves que pueden enviar para “decapitar”, algunas veces literalmente, a quienes percibe como enemigos. Obama ha pasado su tiempo en el cargo achicharrando gente y volándolos en pedazos por medio de ataques con drones en Paquistán, Yemen, Somalia, y ahora Irak. Según el Buró de Periodismo Investigativo con sede en la City University de Londres, una década de bombardeos estadounidenses ha dejado por lo menos a 2.500 paquistaníes muertos, incluyendo a muchos cientos de personas reconocidas como civiles. Habitualmente los drones atacan casas, carros, colegios, mercados y reuniones religiosas y sociales.

Obama alardea de sus drones, hace bromas sobre amenazar a la gente con ellos y ha tratado de convertirlos en su firma, el símbolo que lo diferencia de sus predecesores cuando se trata de la política exterior —su propia afilada espada “quirúrgica”. Como si la autoridad moral estuviera a altura de avión.

Ya que en internet no es que se encuentren muchos videos de ataques aéreos estadounidenses, ésta es una descripción de lo que hacen: “Sahib Jin, un vecino de 25 años, fue uno de los primeros en llegar a la casa del novio después del bombardeo. Los cuerpos, algunos hechos pedazos, estaban por todos lados en los dos patios y en el huerto. Había carne humana colgando de los árboles. El torso de una mujer estaba enganchado en un almendro”. Una boda en 2002 en la provincia de Uruzgán, Afganistán, que terminó con los sobrevivientes “recogiendo partes humanas en baldes”. En 2009, bajo el gobierno de Obama, los aviones de guerra estadounidenses mataron a 147 personas en la aldea de Granai. (Calotta Gall, The Wrong Enemy, 2014)

Pero no toda masacre estadounidense es de alta tecnología. Gall, reportera del New York Times, también sacó a la luz la historia de Dilawar, un taxista afgano arrestado por pasar delante de una base militar estadounidense, que fue encadenado al techo y golpeado durante cinco días hasta matarlo. La autopsia reveló que habían “hecho papilla” las piernas de Dilawar. El mismo equipo de “interrogadores” fue enviado a Abu Ghraib, unas de las cárceles militares y centros de tortura estadounidenses de la que surgieron el actual jefe y otros líderes de Estado Islámico.

Cualquiera que siga las noticias de Estados Unidos sabe que la ejecución por inyección letal puede ser incluso más bárbara que cortar cabezas. En los últimos meses dos hombres fueron básicamente torturados hasta la muerte, sometidos a un “dolor insoportable”, uno durante 43 minutos y el otro por una hora y 40 minutos. No es mucho menos medieval mantener a 2,3 millones de personas en la cárcel, por lo general pasando años e inclusive décadas “sepultados”, como recientemente lo planteara Amnistía Internacional. ¿Qué vale la vida, especialmente la vida de personas no blancas, en EEUU? La policía local ha asesinado a muchos centenares de personas en la última década, y el gobierno de Obama todavía dice que no puede dar estadísticas al respecto. ¿No dice esto lo que se necesita saber de los “valores de Occidente”?

Los islamistas decapitaron al periodista Foley con fines políticos y para enviar un mensaje político. EEUU así como los gobiernos imperialistas y otros gobiernos reaccionarios del mundo asesinan por las mismas razones, en el extranjero y en su país. No existe acto de violencia por fuera de su alcance —la única pregunta es qué les conviene, en un momento dado, a sus intereses explotadores y a su poder político opresivo.

Obama dijo: “Una cosa en la que todos estamos de acuerdo es que un grupo como EIIL [Estado Islámico de Irak y el Levante] no tiene cabida en el siglo XXI”. Eso es cierto. Y también es cierto que todos los Estados imperialistas, incluyendo EEUU y sus rivales, y todo el sistema capitalista-imperialista mundial que ha generado al fundamentalismo religioso, no son menos anticuados, y no son los adalides de los valores “humanitarios” sino los adalides mundiales de los crímenes contra la humanidad.

 

Volver