Los criminales ataques del Estado Islámico contra Kobane y las preocupaciones y esperanzas de la guerra en Rojava
Boletín - 13 de octubre de 2014

La siguiente declaración del Partido Comunista de Irán (marxista-leninista-maoísta) con fecha 23 de septiembre de 2014, apareció en la más reciente edición de Haghighat, el periódico del Partido.

Como resultado de los recientes ataques del Estado Islámico [EI, también conocido como EIIL o Da’ash] contra Kobane en el Kurdistán sirio (Rojava, que significa occidente en kurdo, también conocido como Kurdistán occidental), la gente de esta región ha enfrentado la amenaza de ser masacradao. Los ataques se intensificaron el 18 de septiembre y los islamistas del EI lograron tomarse varias aldeas en los alrededores de esta ciudad. Miles de personas llegaron masivamente a la frontera turca; al comienzo el ejército turco les bloqueó la entrada al país, aun cuando las ambulancias del gobierno turco trasferían heridos del EI de la misma guerra a hospitales turcos para su tratamiento.

Kobane (Ayn al-Arab) y las aldeas de los alrededores tienen más de medio millón de habitantes. Esta ciudad está localizada a 150 km de Alepo y a 30 km de la ribera del Éufrates. Bajo la dirección del Partido de la Unión Democrática (PYD), una organización cercana al Partido de los Trabajadores del Kurdistán [PKK] en Turquía, los kurdos han resistido al EI con cualquier arma que han tenido disponible. La resistencia del pueblo de esta región es conocida en particular por la participación de las mujeres en la lucha contra el EI. Cuando la guerra civil en Siria estaba en su apogeo, el PYD anunció su posición de neutralidad entre el régimen de Bashar al-Assad y los grupos de oposición financiados por Turquía y el Occidente. Cuando las fuerzas de régimen se retiraron de la región, este partido aprovechó la oportunidad para llenar el vacío en el poder que dejó el gobierno central y creó sus propias estructuras de poder regional.

El gobierno turco, en cooperación con los dirigentes del Gobierno Regional del Kurdistán en Irak [GRK], en particular con Massoud Barzani, ha tratado de sitiar la región de Rojava y quebrar la resistencia del pueblo. Para hacer esto los líderes kurdos iraquíes han ordenado abrir zanjas de varios metros de profundidad y de ancho a lo largo de la frontera con el Kurdistán sirio. Los kurdos en Siria ven esas fosas a lo largo de la frontera como un servicio y un apaciguamiento al gobierno turco.

La popularidad y el buen nombre del PYD mejoraron cuando ayudaron a salvar a los yazidíes en las montañas Sinjar en Siria. [Los yazidíes son una minoría religiosa étnicamente kurda considerados infieles por los fundamentalistas sunitas]. El 1º de agosto, cuando el EI atacó Sinjar, cinco brigadas, en total unos 15 mil combatientes pershmergas bajo la dirección del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), se retiraron de la ciudad sin oponer resistencia. El EI pudo tomarse el pueblo. Pero las guerrillas del PKK y el PYD pudieron abrir un corredor de seguridad para salvar las vidas de decenas de miles de personas, y luego organizaron y armaron al pueblo allí.

Hay una dramática diferencia entre la vida y al resistencia en la región de Rojava, con las esperanzas del pueblo por su liberación y su amplia participación en su autodeterminación, y las condiciones en la zona controlada por el GRK. Luego de más de una década bajo el dominio de los partidos kurdos iraquíes liderados por Barzani y Jamal Talabani, el Kurdistán iraquí se convirtió en un lugar con crecientes diferencias de clase y una obvia opresión social, en particular las estructuras feudales-tribales de opresión a la mujer, las mismas características que caracterizan al resto de sociedades en el Medio Oriente.

Pero las políticas que han adoptado los líderes del PYD, especialmente con relación a las actuales guerras reaccionarias en Siria e Irak, no creará un futuro diferente para el pueblo en esta región.

Los dirigentes del PYD reconocen a Abdullah Ocalan del PKK como su líder político e ideológico y están trabajando duro para ser aceptados como asociados de los países imperialistas y los explotadores y opresores de la región. En una entrevista con el periodista kurdo Hassan Jamal, un dirigente del PYD dijo: “Turquía y los kurdos pueden volverse muy poderosos. Si Turquía se libera de esas políticas anti-kurdas, podría controlar todo el Medio Oriente”. Dada esa perspectiva, hay que preguntarle al liderato del PYD si están luchando por la liberación nacional o por la subyugación nacional de las naciones del Medio Oriente por parte de Turquía.

Los líderes del PYD esperan que los ataques del EI obliguen a los imperialistas estadounidenses a reconocerlos y permitirles ser parte de la coalición dirigida por EEUU en Siria que está compuesta principalmente de grupos islamistas reaccionarios. Se dice que los imperialistas estadounidenses se niegan a reconocer al PYD debido a la oposición del gobierno turco. Sin embargo, los líderes del PYD están haciendo todo lo posible para ser reconocidos por EEUU y Occidente. Associated Press citó al vocero del PYD Khalil Nawaf diciendo que están listos a unirse a cualquier coalición contra el EI. Hadj Mansour, un oficial de defensa en Rojava controlada por el PYD, dijo que EEUU tiene una doble moral, porque al formar su coalición de fuerzas sirias de oposición ignoró al PYD, y critica a EEUU por no reconocer al PYD como su verdadero aliado. (“Logros militares ilustran las penurias de los kurdos sirios", Bassem Mroue, Associated Press, 18 de septiembre 2014)

Los voceros del PYD se quejan de que inclusive EEUU se negó a darle una visa a uno de sus líderes, Salih Muslim, que ha tratado de visitar EEUU para negociar con funcionarios estadounidenses.

Hablando por EEUU, el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo que EEUU necesita a las fuerzas kurdas sirias para presionar al EI, pero que no necesariamente serán parte de la coalición. (AP, 18 de septiembre)

El Financial Times informa que Salih Muslim se reunió recientemente en Londres con funcionarios del gobierno del Reino Unido. Este periódico también informó de los amplios esfuerzos de los líderes del PYD por conectarse con Occidente (“Los kurdos sirios se ven en un mayor papel en la lucha de Occidente contra el EI”, Erika Solomon y Piotr Zalewski, Financial Times, 17 de septiembre 2014)

No es un secreto que quienes dirigen esta “coalición” son los imperialistas estadounidenses y la política de esta guerra estará determinada según el plan de EEUU con respecto a los países de la región, incluyendo a Turquía, Arabia Saudita y Jordania.

El New York Times informó que, “En un despacho secreto cerca de la frontera siria aquí (Reyhanli, Turquía) agentes de inteligencia de EEUU y sus aliados están sentando las bases para lo que esperan se convierta en una fuerza efectiva de rebeldes sirios que sirvan como tropas de tierra en la batalla internacional contra el extremista Estado Islámico”. (“El objetivo de EEUU es que los rebeldes sirios sean viables”, Beb Hubbard, NYT, 18 de septiembre de 2014). El artículo continúa afirmando que el PYD está tratando con todo de entrar en la coalición con las fuerzas seleccionadas por EEUU. Aunque EEUU llama a estos grupos “islamistas moderados”, dice el informe, ideológicamente no son menos islamistas que el EI.

En vez de buscar ser reconocidos y aliarse con las potencias imperialistas y reaccionarias, los líderes del PYD deberían ser conscientes de que una lucha independiente de una coalición dirigida por los imperialistas puede ser un factor de fortaleza y no de debilidad. Ellos no pueden obviar la profunda brecha entre sus pretensiones de crear una sociedad “democrática” sin opresión social, una sociedad en la que las mujeres sean libres y tratadas como iguales, y su política de buscar ser admitidos en coaliciones profundamente anti-pueblo. La opresión del pueblo kurdo es parte integral del funcionamiento del Estado turco, y los imperialistas son incluso más criminales que el EI. Durante décadas sus políticas han institucionalizado la opresión nacional en el Medio Oriente y las estructuras de poder que erigieron no podrían existir sin tal opresión.

La realidad es que los líderes del PYD y otras organizaciones dentro de las que están trabajando están yendo por un camino que solo puede traicionar las esperanzas y metas de los hombres y mujeres jóvenes en el Kurdistán sirio que están arriesgando su vida por el objetivo de construir una sociedad diferente a las sociedades opresivas en las que han vivido. Es posible que estos líderes no tengan esas intenciones, pero este es el camino a donde su línea los está llevando, sin importar lo que piensen.

Las imágenes de hombres y mujeres armados en el Kurdistán sirio son muy inspiradoras y sin duda les atraen a muchas mujeres y hombres de otras partes de Siria y el Medio Oriente.

A pesar de las aparentes diferencias entre el liderato del PYD y el PKK y los anteriores líderes nacionalistas kurdos (religiosos o autodenominados “izquierdistas”, según la situación), todos ellos han implementado el mismo tipo de realpolitik, políticas “practicas” basadas en el pragmatismo, o en otras palabras, apoyar lo que es posible y que parece traerle beneficios a uno en un momento dado. Aunque tal política a veces ha llevado al poder a algunos líderes de estos grupos (como el Gobierno Regional del Kurdistán), más de dos décadas de experiencia con el GRK en Irak muestra que éste no ha llevado a que las masas tengan derechos básicos sino a la degradación social.

Diferentes facciones de la burguesía kurda han producido diferentes ideas que apuntan todas a conformarse con la sociedad existente y la dominación imperialista. Este conformismo ha sido un obstáculo para la liberación nacional del Kurdistán. Abdullah Ocalan ha estado tan empeñado en conformarse con esta situación que ahora está tomando el camino de servir a las políticas inmediatas de los imperialistas en la región.

La Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK) hizo una declaración comparando la batalla en Kobane con la batalla por la defensa de Stalingrado en la Segunda Guerra Mundial, diciendo que la resistencia de Kobane contra los criminales fascistas del EI nos recuerda a Stalingrado [un momento heroico en la defensa de la entonces socialista URSS contra la Alemania nazi]. Sin duda esta es una gran aspiración, y si de hecho el ejemplo de Stalingrado toma forma en esta región, tendrá el entusiasta respaldo del pueblo en el Medio Oriente y el mundo. Pero nada análogo a Stalingrado es posible entrando en una coalición formada por los imperialistas, los Estados fascistas de la región y los grupos islamistas. En la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética entró en una coalición con los países imperialistas que estaban en guerra con Alemania. Pero la socialista Unión Soviética tenía suficiente poder político, económico y militar para emprender sus políticas independientes y no convertirse en esclavos de ninguna potencia imperialista. Hay una diferencia entre las coaliciones que están por los intereses de la revolución y las coaliciones que están por los intereses del imperialismo. A pesar de los intentos de EEUU y Reino Unido por sabotear los logros soviéticos en la guerra, Stalingrado se convirtió en Stalingrado por sus propios esfuerzos. La Unión Soviética podía basarse en sus esfuerzos porque las masas habían podido liberarse de las clases explotadoras capitalista y feudal por medio de una revolución socialista. Stalingrado no fue simplemente una batalla militar. Fue una confrontación entre dos sistemas sociales fundamentalmente diferentes: por un lado el sistema capitalista imperialista en la forma de la Alemania Nazi, y por el otro lado un sistema que fue el producto de la Revolución de Octubre. Estos dos sistemas estaban trabados en una batalla de vida o muerte. La victoria de Stalingrado se debió principalmente a la existencia de un sistema socialista en la Unión Soviética. El pan y las armas necesarios para llevar a cabo esta guerra fueron producidos por los mismos trabajadores y obreros, y no necesitaron contar con las armas, el pan ni el respaldo financiero de las potencias imperialistas que también libraban una guerra con los imperialistas alemanes, a saber EEUU, Reino Unido y Francia. La guerra soviética se adelantó básicamente basándose en la fuerza productiva, militar y organizativa de las masas de la Unión Soviética, y fue totalmente una guerra popular.

A pesar del sacrificio de mujeres y hombres intrépidos en la batalla contra el EI, dado el liderato y la línea política dominantes en el Kurdistán sirio está no tendrá un destino diferente al del Kurdistán iraquí dominado por las clases feudal y burguesa. Pero existe un peligro aún mayor. Todas las potencias de las que el PYD busca legitimidad y cooperación tienen una historia muy sangrienta de crímenes contra el pueblo kurdo. Desde EEUU y Turquía hasta Irán y Siria, todos ellos siempre han roto cualquier “acuerdo” en que han entrado con fuerzas kurdas, y han traicionado a los kurdos por aliados más poderosos. La sombra de las sangrientas traiciones del pasado se cierne sobre la actual situación. La pregunta es si una vez más el pueblo que se ha levantado por el cambio social se convertirá en carne de cañón para los infames reaccionarios y grandes potencias, o si conscientemente lucharán por sus intereses fundamentales. Nuestra respuesta es que todo depende de qué clase, qué programa político y qué fuerza de vanguardia guía la lucha del pueblo.

 

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