Más terror israelí sobre el pueblo palestino

1 de Noviembre de 2002

 Israel continúa construyendo un muro de separación que supuestamente servirá como barrera física  para impedir la entrada  ilegal de Palestinos a Israel. 

En lugar de correr a lo largo de la Green Line (Línea Verde), la frontera internacionalmente reconocida de Israel, la pared frecuentemente atraviesa la tierra Palestina. Por consiguiente, el IDF ha estado anexando y destruyendo una cantidad considerable de territorio Palestino.  Según la sociedad de derechos humanos, LAW, la pared aislará catorce pueblos Palestinos de su tierra agrícola. Un artículo del British Independent, informa sobre un pueblo dónde se separarán a los granjeros palestinos del 80% de sus pequeñas parcelas sembradas de oliva.  En un extraño acto de solidaridad y compasión, israelitas de un kibutz cercano están protestando con respecto al muro, insistiendo en que se construya a lo largo de la Línea Verde, o que si la tierra tiene que ser destruida, ellos ofrecen su propia tierra en lugar de la tierra Palestina.  Es incierto donde terminará esta oferta.  Lo que está claro es que los habitantes de los kibutz no comparten el argumento del IDF de que el muro los protegerá de los Palestinos. Este gesto de humanidad básica pone un  obstáculo a las justificaciones del IDF para su política. 

A los Palestinos no se les permite cruzar la cerca en Israel, se supone que los israelitas no  cruzan al Lado Oriental, pero todos ellos se encuentran aquí para hablar a través de  las barreras. Las pequeñas parcelas de oliva pertenecen al pueblo Palestino de Kafin, las plantaciones bananeras a israelitas del kibutz Metser. Aunque ellos han sido vecinos durante medio siglo, cualquiera podría recordar una reunión como esta anteriormente. La razón de esta extraordinaria reunión es que el gobierno israelí está planeando construir un muro para separarlos completamente. No una simple barandilla de metal, sino un muro de concreto al estilo Berlín, que moldeará su forma a través de las colinas, complementado con  los francotiradores israelitas que dispararan a cualquiera que intente cruzar. 

Pero el gobierno israelita se ha encontrado con una fuente inesperada de oposición -las personas del Kibbutz Metser, (símbolo fuerte de Israel de las comunidades de familias judías que encarnaron el espíritu del país joven en sus días tempranos). "Nosotros pensamos que si una pared tiene que ser construida aquí que debe construirse en la Línea Verde", dijo Dov Avital, un líder del kibbutz, vestido con camiseta gris desaliñada y pantalones de trabajo de un kibbutznik, caminando de lado a lado con el Alcalde Palestino. 

"Si la tierra tiene que ser destruida, nosotros ofrecemos nuestra propia tierra", siguió Avital.   "Si una tira ancha de tierra tiene que ser desarraigada, nosotros decimos que debe compartirse igualmente entre ambos lados." En la distancia el ejército israelita ya había empezado a destruir los olivos Palestinos para dejar paso al muro. 

Los hechos son severos. El curso planeado de la pared atravesará el  80 por ciento de la tierra de cultivo del pueblo de Kafin. La mayoría de las 10,000 personas del pueblo perderá todos sus ingresos. Según el Alcalde de Kafin, la entrada más cercana al muro está a unas seis millas. 

Kafin no es un caso aislado. A lo largo del Lado Oriental, la pared será un desastre para los Palestinos.

Algunos observadores creen que la razón para no poner la pared en la Líena Verde es que el gobierno de Ariel Sharon teme que pueda convertirse en una frontera  para un futuro estado Palestino. 

"La tierra de mi padre estaba allí, en el otro lado de la Línea Verde", dijo Ibrahiam Suleiman, uno de los granjeros Palestinos. "Ahora ellos están llevándose lo que quedo después de 1948 [cuando a los Palestinos les fue robada su tierra por  el nuevo estado de Israel]. Él tiene seis niños que mantener y no tiene más ingresos que sus olivos. 

Uno de los israelitas del kibbutz, Yohanan Margalit, estaba traduciendo para Suleiman que no hablaba inglés. Nosotros le preguntamos al granjero Palestino lo que haría, el traductor se asustó visiblemente a su respuesta. dice que “todo lo que queda para el es morirse”, tradujo. "Si ellos toman su tierra usted  qué  puede hacer?" 

El israelita se encogió de hombros. "Yo me siento impotente para hacer algo sobre esto", dijo, "usted puede hablar a su gobierno, pero ellos no escuchan".

 

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